Edición 513
03/12/2006

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Comedores Parroquiales de Cáritas
“Denles ustedes de comer”

Marcos M. Quiñones

Los principales beneficiarios de estos comedores son los niños, ancianos y enfermos. Y son atendidos por voluntarios de las Cáritas Parroquiales, que son los que procuran buscar los medios para la manutención y el buen servicio

El Evangelio de San Marcos (6, 37) nos presenta un pasaje muy vivo al describir la alegría que sienten los discípulos por todo lo que habían enseñado; cómo Jesús los conduce en una barca para que descansen, mientras una muchedumbre los espera a orillas del lago al momento de desembarcar.
El Evangelio narra que eran muchas personas; tal vez el sol había hecho mella en su piel, sus labios quizás estaban resecos y agrietados por el calor; mas sus miradas mostraban un brillo diferente al ver a Jesús, pues sentían que Él era la respuesta a sus necesidades; estaban ávidas de su presencia, y por otro lado, tenemos a Cristo quien, una vez que han desembarcado, observa a aquellos hombres, se compadece de ellos y comienza a enseñarles muchas cosas. La Sagrada Escritura dice, además, cómo los discípulos sienten que al llegar la hora de despedir a aquella muchedumbre, Jesús, que ya les había dado el alimento de la Palabra, ahora quiere darles el alimento para el cuerpo. ¡Imposible!, piensan los discípulos, dar de comer a tantas personas, pues en el texto evangélico se subraya que eran 5 mil hombres. Mas, Jesús es contundente: «Denles ustedes de comer», y aunque los discípulos anteponen algunos inconvenientes, ofrecen todo lo que tienen y Cristo se encargará de lo demás, obrando un milagro.

1994

Algunas comunidades de nuestra arquidiócesis vivían sumidas en severas crisis económicas; la subsistencia diaria se había convertido en un grave problema. Mas por iniciativa de esta arquidiócesis misma y sus autoridades, se dio forma al proyecto de los comedores parroquiales, con el objetivo de brindar alimentos preparados a esas personas de escasos recursos. Antes de 1994, algunas parroquias ya contaban con este servicio, por iniciativa propia, y no fue sino hasta ese año que los comedores pasaron a formar parte del programa de Cáritas Parroquial, desincorporándose del Banco de Alimentos que cobró autonomía.
Entre los comedores pioneros se pueden mencionar a los de Cocula, San Juan Bosco, San Felipe de Jesús, San Lorenzo Mártir, Nuestra Señora del Rayo, Santa Mónica, en La Barca, entre otros.

El gran pago que se recibe

Los principales beneficiarios de estos comedores son niños, ancianos y enfermos, quienes, atendidos por voluntarios de las Cáritas Parroquiales, reciben manutención y buen servicio. Hay voluntarios que recogen la comida y la llevan a algunos enfermos que no pueden salir de sus hogares. Los actividades para recabar fondos incluyen búsqueda de bienhechores, organización de rifas, kermeses, venta de ropa y otros artículos.

No hay que cerrar los ojos

Las necesidades que tienen los 42 comedores parroquiales de Cáritas son constantes, y no podemos ni debemos, como cristianos católicos, deslindarnos de las responsabilidades que trae consigo nuestra fe. Tenemos que ser solidarios y contribuir con estas obras. Hoy, aunque parezca imposible, hay personas que carecen de alimento, y si Jesús no dice, como lo mandó a sus discípulos: «Denles ustedes de comer», bien podemos hacer de estos comedores un lugar digno para nuestros hermanos menesterosos.

Sólo tengo cinco panes y dos pescados

Comedores como el Guadalupano, Divino Salvador, San José del Quince, Virgen de la Soledad, Guadalupe Altamira, Madre del Salvador, son los que mayores y más urgentes necesidades presentan: Utensilios de cocina nuevos, alimentos no perecederos, ayuda económica, todo sirve para continuar con esta obra. Hacemos un atento llamado tanto a los fieles, como especialmente, a las empresas de alimentos y autoservicios que quieran apoyar, comuníquense con nosotros.

Cáritas Diocesana de Guadalajara
Belisario Domínguez No. 511, Col. San Juan de Dios, Tels. 3617-6122 y 3617-6555, exts. 124, 116 y 136.
«Si todos nos damos la mano, no habrá manos pidiendo pan»

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