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A 10 años de Laudato sí

por Quetzali Hernández
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Han pasado 10 años desde que el Papa Francisco firmó el texto de Laudato Sí, lo expresa en la última página de la encíclica: “Dado en Roma, junto a San Pedro, el 24 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, del año 2015, tercero de mi Pontificado”. Y el 18 de junio de 2015 se hizo la publicación original.

Recordemos que Laudato Si’ está dividida en seis capítulos: El primero dice, «Lo que le está pasando a nuestra casa común», resume el alcance de los problemas actuales relacionados con el medio ambiente. El segundo capítulo, «El Evangelio de la Creación», se basa en la Biblia como fuente de conocimiento… El mundo natural se presenta además como un don, un mensaje y una herencia común de todos los pueblos. «Capítulo 3:Raíz humana de la crisis ecológica» explora las tendencias sociales y las ideologías que han causado los problemas medioambientales. Entre ellas se encuentran el uso irreflexivo de la tecnología, el impulso de manipular y controlar la naturaleza, la visión de los seres huma-nos como algo separado del medio ambiente. El «Capítulo 4: Una ecología integral» pre-senta la principal solución de la encíclica a los actuales problemas sociales y medioam-bientales. «Capítulo 5: Algunas líneas de orientación y acción» aplica el concepto de eco-logía integral a la vida política. Pide acuerdos internacionales para proteger el medio am-biente y ayudar a los países de bajos ingresos, nuevas políticas nacionales y locales, una toma de decisiones inclusiva y transparente, y una economía ordenada al bien de todos. Por último, el «Capítulo seis: Educación y espiritualidad ecológica» concluye la encíclica con aplicaciones a la vida personal. Pide una educación medioambiental, la alegría por el entorno, el amor cívico, la recepción de los sacramentos y una «conversión ecológica» en la que el encuentro con Jesús lleva a una comunión más profunda con Dios, con los demás y con el mundo de la naturaleza.

Al respecto, León XIV expresó -en días pasados- su temor de que una mayor atención al gasto armamentístico se hiciera a expensas del apoyo a los más necesitados y frágiles. También dijo: «En un mundo herido por la violencia y los conflictos, muchos deben aportar su contribución de sabiduría, compasión y compromiso por el bien de la humanidad y la salvaguardia de la casa común. Estoy convencido de que, si estamos de acuerdo y libres de condicionamientos ideológicos y políticos, podemos ser e caces para decir ‘no’ a la guerra y ‘sí’ a la paz, ‘no’ a la carrera armamentística y ‘sí’ al desarme, ‘no’ a una economía que empobrece a los pueblos y a la Tierra y ‘sí’ al desarrollo integral». Palabras para recordar y repetir en el décimo aniversario de la encíclica social Laudato si’, frente a un mundo que corre a rearmarse, sustrayendo recursos que podrían utilizarse para combatir el hambre y la pobreza”. Finalmente, el Arzobispo Gabriele Caccia, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU señaló que es esencial poner fin al uso de armas indiscriminadas, minas terrestres y municiones de racimo, y detener el uso de armas explosivas en zonas pobladas. Esto, junto con el cese de la producción y acumulación de armas.

Queda que cada persona de buena voluntad, todo cristiano y católico, desde su trinchera haga lo que está de su parte para construir la paz: en su hogar, pueblo, ciudad y nación.

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