Gonzalo Carrasco, pintor de la rebelión
MICHELLE FLETES

Hace unas semanas, se inauguró en la casa ITESO Clavigero, Universidad Jesuita de Guadalajara, la exposición que redescubre la obra del jesuita Gonzalo Carrasco Espinoza, pintor que desafió al Estado revolucionario con arte sacro cargado de simbolismo y protesta.
Gracias al esfuerzo del ITESO y el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esta muestra reunió a más de 100 piezas entre pinturas, fotografías y objetos religiosos que son testimonio de una etapa violenta y silenciada en la historia de México, la Guerra Cristera.
¿QUIÉN FUE CARRASCO?
Originario del municipio de Otumba, del Estado de México, nacido en 1859, Gonzalo Carrasco no solo fue un ministro religioso, pues también fue un notable pintor de historias, alegorías e imágenes de devoción. Ingresó a la Academia de San Carlos en 1876 y terminó sus estudios en 1884, siendo el más joven y el mejor dibujante y colorista de su generación.
Educado en la estética del nuevo realismo social y la antigua tradición del nazarenismo alemán; a lo largo de su producción se hizo notable su inclinación por los temas hagiográficos, los primeros tiempos del cristianismo, las escenas bíblicas y por el patetismo ritualizado en sus series de La Pasión
En 1884 ingresó al noviciado de la Compañía de Jesús y recibió las órdenes sacerdotales en España en 1894 mientras realizaba copias en el Museo del Prado. Ha sido reconocido también como un penetrante retratista y, sobre todo, por su labor como muralista y decorador de grandes iglesias en México, Puebla, Saltillo, León, Guadalajara y Mérida, así como en Estados Unidos y España.
El también Presbítero Gonzalo, se sirvió de varias temáticas de raíces escatológicas para alentar el ánimo de sus eles: una visión apocalíptica sobre el curso de la historia y el papel sacrificial y martirial de los militantes, como recurso de salvación y propiciatorio. Todo ello para augurar la venida del reinado social de Jesucristo, y el mensaje de protección y redención del guadalupanismo mexicano como una tradición fundacional y unificadora de la nación mexicana, misma que llama la atención por su poder reflexivo en medio de la guerra y los ataques a la Iglesia.
LA EXPOSICIÓN
Jaime Cuadriello, historiador del arte y curador de la exposición, explicó que está organizada en núcleos temáticos relacionados con referencias biográficas de Carrasco, representaciones de Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe en su obra plástica, una galería de mártires, así como la obra mural del jesuita, con énfasis en los bocetos realizados para murales en Ciudad de México y Puebla. Así, la muestra invita al público a descubrir el discurso provocador de las creaciones y la posición militante que desarrolló este sacerdote jesuita acerca de una etapa profundamente violenta, aún incomprendida o silenciada, en la historia moderna de México.
Señaló que para el Padre Carrasco fue importante retomar el tema de la Guerra Cristera porque es el capítulo incómodo de la historia mexicana. Fue una guerra civil que pasó de noche, más violenta que la Revolución Mexicana, hubo más de 200 mil muertos y cerca de 500 mil personas que migraron a Estados Unidos y que sigue invisibilizada.
La exposición permanecerá abierta hasta la primera semana de julio, ofreciendo una oportunidad única para redescubrir a un artista cuya obra desafió las narrativas dominantes de su época.

