ALFREDO ARNOLD

ASÍ LO DIJO
“Los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de Dios, y quienquiera que los dañe será responsable ante Él”: Papa Francisco.
El Papa Francisco denunció, en su primera lección de Catecismo de 2025, el grave problema del aborto, un mal que avanza sin freno a nivel mundial, especialmente en los países de Occidente y de África.
También se refirió al trabajo infantil y a otros males que sufren los niños de todo el mundo.
“Los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de Dios, y quienquiera que los dañe será responsable ante Él”, afirmó durante la Misa de Epifanía en la Basílica de San Pedro.
No es esta la primera intervención a favor de los niños; al contrario, el Papa ha denunciado con frecuencia, y en todos los continentes, los abusos contra la infancia.
“Pensemos cuántos niños están muriendo debido al hambre, catástrofes, enfermedades y guerras. Debemos prevenir y condenar firmemente cualquier abuso que puedan sufrir los menores”, señaló el romano Pontífice.
Asimismo, se refirió al tema del aborto como un problema mundial, del que se desconocen las cifras siquiera aproximadas o, quizá, las instancias correspondientes no las dicen por alguna razón.
Según la propia Organización Mundial de la Salud, ocurren 73 millones de abortos anuales en todo el mundo (cifra del 2021). La cifra en México oscila entre 200 mil y un millón, no hay datos disponibles. Esto equivaldría casi al 50% de las cifras anuales de nacimientos.
Además, la tendencia apunta en dos sentidos:
- Disminuyen los nacimientos.
- Aumentan los abortos.
En la década de los sesenta del siglo pasado, la Organización de las Naciones Unidas emprendió acciones en contra de la sobrepoblación mundial en países pobres y con alto crecimiento demográfico como la India. Le daban un dólar a la mujer que aceptara ser esterilizada. Hoy, ya no hace falta ofrecer dinero; al contrario, millones de chicas en el mundo toman esa decisión y, además, pagan por ello, muchas veces con la ayuda de sus padres.
Frente al avance de los gobiernos en favor del aborto, la posición de la Iglesia no ha variado; es clara y firme. Enseña que la dignidad de la vida humana comienza con la concepción natural y termina con la muerte natural. El aborto constituye un pecado grave y un acto moralmente inaceptable.
Juan XXIII se pronunció claramente en su encíclica “Pacem in Terris” (La paz en la tierra); Paulo VI lo hizo en “Humanae Vitae” (La vida humana es sagrada); Juan Pablo I murió tan pronto que no tuvo oportunidad de referirse al tema, pero Juan Pablo II lo hizo en “Evangelium Vitae” (Evangelio de la vida), entre muchas otras ocasiones; Benedicto XI se pronunció en “Deus Cáritas” (Dios es amor) y Francisco lo ha hecho repetidamente y muy especialmente en “Evangelii Gaudium” (alegría del Evangelio).
Las jóvenes deben saber que el aborto está claramente prohibido por la Iglesia; lamentablemente, un sinnúmero de niñas y adolescentes lo desconocen, y algunas incluso lo defienden en las calles. El gobierno mexicano y la sociedad han ido concediendo cada vez más permisividad en este sentido.
Puede argumentarse que, de las niñas embarazadas, hay incontables que ni siquiera saben quién las embarazó. Efectivamente, existen. Hay cantidades impensables de circunstancias; pero, así como empezó a crecer el problema, la sociedad, los gobiernos, escuelas, organismos de salud, etcétera, deben encontrar medidas para atajar y revertir el problema que, además de su carácter religioso y moral, pone en riesgo la vida y la salud de millones de mujeres.
LAE, diplomado en Filosofía y periodista.
Académico de la Universidad
Autónoma de Guadalajara.
