Fabiola Cervantes

Existen experiencias a las que se les denomina como adversas, cuya característica principal es que se determinan por una serie de acontecimientos y circunstancias que pueden ser sumamente estresantes y hasta traumáticos, llegando a afectar diversos estadios en la persona.
A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida .
En México, la situación es igualmente alarmante. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2021, alrededor de 6.4 millones de mujeres de 15 años y más (12.6%) reportaron haber sufrido abuso sexual durante su infancia . Además, se registraron más de 22,000 víctimas de violencia sexual infantil en el mismo año, siendo el abuso sexual el delito más frecuente con un 53% de los casos.
Las consecuencias del abuso sexual trascienden las lesiones físicas, afectando áreas emocionales, cognitivas, sexuales y relacionales. Las víctimas pueden experimentar sentimientos de culpa, vergüenza, pérdida de confianza, ansiedad, depresión e incluso trastorno de estrés postraumático (TEPT). Es fundamental reconocer que ninguna forma de violencia debe ser permitida ni normalizada.
Ante una experiencia de este tipo, se recomienda:
- Aceptar que se ha sido víctima; y que la responsabilidad recae únicamente en la persona que ha cometido la agresión.
- Preservar la autoestima; entender que esta experiencia no disminuye el valor ni la dignidad de la persona.
- Buscar apoyo; comunicar lo sucedido a alguien de confianza que pueda brindar orientación y acompañamiento respetuoso.
- Acudir a profesionales: las implicaciones de este tipo de experiencias son muy diversas por lo que se recomienda buscar ayuda de psicólogos, psicólogas especializadas en el tema. de instituciones como DIF, Fiscalías, centros de atención a víctimas o centros para la igualdad sustantiva.
Una recomendación para quienes están inmersos en esta problemática es el libro “Un secreto en varias voces” de Fundación PAS (Prevención del Abuso Sexual Infantil), que reunió a varios talentos para escribir experiencias y rutas clave en las que se puede dar acompañamiento, no solo como terapeuta sino como familiar, a quienes han sido víctimas del abuso sexual. Es importante considerar que ninguna persona que ha vivido estas experiencias, está confinada a vivir ni en la clandestinidad ni con el sufrimiento el resto de su vida. Si bien es cierto, hay experiencias que no se olvidan, lo más importante es que sí pueden llegar a resignificarse con un acompañamiento adecuado.
Psic. Fabiola Cervantes Chávez
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