FABIÁN ACOSTARICO / UNIVA

Pongamos a los robots a competir. Esa idea ya la abordó la ciencia ficción en Gigantes de Acero (2011), con Hugh Jackman, donde robots tripulados por humanos se enfrentaban en combates.
Aunque ficticia, la trama anticipaba un futuro que ya empieza a materializarse.
Hoy existen circuitos de peleas de robots caseros, operados a control remoto y equipados con artilugios de ataque: lanzallamas, taladros o sierras. Son máquinas pequeñas, similares a un dron, que se enfrentan en arenas diseñadas para su destrucción, espectáculo televisivo incluido, como en el popular BattleBots.
Nuestros antepasados gozaban de las justas entre gladiadores, corridas de toros o peleas de perros. Ahora lo nuevo son los enfrentamientos de máquina contra máquina, mejor aún si los robots operan con inteligencia artificial.
Eso ocurrió en Pekín, donde se celebraron los primeros Juegos Mundiales de Robots Humanoides. Participaron 280 equipos de 16 países, entre ellos Estados Unidos, Alemania y China, que mostraron avances en robótica e IA.
Replicar habilidades humanas no es sencillo: caminar erguidos tomó miles de años de evolución. Los primeros androides eran prototipos, pero hoy ya compiten modelos capaces de desplazarse bípedamente a velocidades cercanas a las humanas.
En las carreras de resistencia, como los 1,500 metros, el reto no fue la “resistencia física”, sino la duración de las baterías y mantener el equilibrio. No faltaron escenas de caídas y reincorporaciones. Además, hubo partidos de futbol, boxeo, kickboxing y tenis de mesa, con resultados tan accidentados como fascinantes.
También se incluyeron pruebas prácticas: clasificación de medicamentos y servicios de limpieza, anticipando su uso futuro.
ROBOTS OLIMPICOS
Aunque aún no generan espectáculo comparable al humano, la Olimpiada sirvió como laboratorio global para medir la interacción de los androides en tareas complejas. El evento se realizó en el Anillo Nacional de Patinaje de Velocidad, adaptado con rings para boxeo y otras disciplinas. Los boletos, con precios de 17 a 80 dólares, se agotaron, lo que demuestra el interés del público local e internacional.
La pregunta es inevitable: ¿podrán las máquinas sustituir a los atletas? Los robots de la empresa china Unitree destacaron en los 1,500 metros con un tiempo de 6:29:37, muy lejos aún del récord humano (3:26:00), pero significativo para esta tecnología.
Surgen cuestionamientos: ¿a quién representan los robots? ¿A las naciones o a las empresas que los desarrollan? En las Olimpiadas tradicionales los atletas perfeccionan talentos con arduo entrenamiento; una máquina, en cambio, se mejora mediante el perfeccionamiento de su hardware, software y su IA.
Y aunque estas competencias puedan popularizarse, siempre carecerán de la pasión y empatía que despierta el esfuerzo humano. En el pódium de los androides estará la máquina más avanzada, pero no habrá público que se identifique con ella como lo hace con un atleta. Una justa deportiva celebra la fuerza, la voluntad y la inteligencia humanas, algo que ninguna máquina transmite.
Sin embargo, la “invasión” de los androides es un futuro plausible. China lidera la fabricación de robots que ya reemplazan fuerza laboral en fábricas y, con el tiempo, podrían atender restaurantes o realizar tareas domésticas. La primera Olimpiada de Robots fue apenas un aviso de lo que está por venir.

