SONIA GABRIELA CEJA RAMÍREZ
“El camino sigue siendo complejo e injusto para los migrantes”, Mons. García Siller.
El Arzobispo de San Antonio Texas, Mons. Gustavo García Siller, de origen mexicano y de formación Misionero del Espíritu Santo, en entrevista para los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Guadalajara, explicó que el endurecimiento de las políticas migratorias establecido por el actual presidente Donald Trump, afecta principalmente a los migrantes originarios de México, Centro y Sur América, así como a quienes provienen de países caribeños como Haití.
ANTE LAS MEDIDAS DRÁSTICAS
“La Iglesia, como una institución confiable, ha podido ayudar de muchas maneras a los migrantes y refugiados.
“En dos años y medio, atendimos a 335 mil personas y pudimos acompañar hasta la última familia a llegar a su lugar de destino.
Pudimos hacer mucho bien en el nombre de Dios y de la Iglesia católica”, explicó.
Sin embargo, esta ayuda tuvo que dejar de brindarse, dado que, con las nuevas políticas migratorias, lugares como escuelas o Iglesias han dejado de ser seguros para los migrantes, pues ahora si pueden ser detenidos.
El arzobispo de San Antonio explicó que, en el Centro, llamado “Casa de Bienvenida”, se les brindaba hospedaje, comida, servicio de salud y asesoría legal. Resaltó que un aspecto importante es que se pudo servir a las familias sin tener que separarlas. Destacó que en esta casa, más del 50 por ciento de quienes recibían ayuda, eran niños y bebés en el vientre materno.
NO SE LE HA PUESTO INTERÉS
Detalló que aun cuando las administraciones van y vienen, “hemos experimentado en décadas que la política migratoria está desquebrajada, es inadecuada y no se le ha puesto la atención necesaria.
Aunque como pueblo podemos hacer presión, el Congreso no ha querido entrarle de bien a bien a esta situación y sabemos los diferentes intereses que puede haber detrás”.
“Hay que seguir poniendo la responsabilidad tanto en la administración actual como en el pueblo americano, que son tanto los ciudadanos como los residentes, para ayudar y hacer las gestiones necesarias, desde la voz profética con mucha actitud visionaria para que el Congreso haga su trabajo”.
NUEVOS CAMINOS DE AYUDA
“Otro punto importante es la labor de Caridades Católicas (Cáritas), es una bendición porque se pueden canalizar muchas formas de hacer el bien.
“Después de saber las decisiones del gobierno actual de Estados Unidos hemos tenido varias reuniones con religiosas, con laicos, incluso un panel con el Alcalde, el sheriff, con personas de universidades católicas, estudiantes aspirantes a la Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), pero a través de Caridades Católicas estamos buscando otros caminos de cómo seguir apoyando, ya sin llamarle ayuda para inmigrantes y refugiados sino ayudar humanitariamente; eso abre posibilidades”.
LA FRATERNIDAD DE IGLESIA Y EL ALIENTO DEL PAPA
El Papa Francisco ha animado a los obispos de Estados Unidos con una carta muy significativa, fuerte, “tiene un tono de fondo que nos confronta desde el Evangelio centrándose en la parábola del Buen Samaritano, eso nos ha ayudado en estas últimas semanas a no perder nuestro centro y a responder con mayor valentía, con más parresia, con más fuerza y con más voz profética y acciones evangélicas a la situación actual.
“El Papa nos propone ciertos verbos que son muy iluminadores: la bienvenida, protección, promoción e integración de los migrantes”.
“Nosotros en San Antonio llevamos más de 100 años trabajando con refugiados. Sabemos que, a México, desde hace varios años, no se le permite enviar refugiados a Estados Unidos. Pero, por otra parte, gracias a esto, menos gente de México está siendo afectada.

TODOS SOMOS MIGRANTES
“El Papa Francisco en su biografía habla muy claramente de cómo la realidad de la migración se da en todas las personas, por ejemplo, quienes se tienen que trasladar a una ciudad o municipio distinto para ir a trabajar, es migración, o el cambiar de un trabajo a otro.
Incluso la migración espiritual cuando alguien se convierte, es una migración intensa, profunda, íntima”.
“Buscamos también promover en otros ambientes un mayor entendimiento de lo que es la migración”.
“Los mexicanos que sí van a ser afectados son los que llevan, cinco, ocho, 10, 20, 30 o 40 años acá y que no tienen la documentación y la autorización del gobierno norteamericano. En este sentido, hay mucha incertidumbre y miedo, por lo que tenemos que enfocarnos más en estos hermanos; mexicanos que tienen hijos americanos en Estados Unidos, pero que no pueden quedarse”.
Monseñor García Siller expuso que durante la última semana de febrero se reunieron los Obispos de la organización Tex-Mex, conformada por Obispos de la frontera tanto de Estados
Unidos como de México. “Nos reunimos dos veces al año, una en México y otra en Estados Unidos, desde hace 40 años, y lo que buscamos son caminos de servicio para la frontera”.
“Tenemos la preocupación de quienes van a estar regresando a México; hay gente acá que tiene propiedades porque tiene mucho tiempo aquí y, sin embargo, pueden ser deportados y tienen que dejar arreglado esto, ahí es donde puede apoyarlos Caridades Católicas, asesorándolos legalmente para que no pierdan su patrimonio.
“También nos preocupa cuando vayan a México que no sean presas de la delincuencia organizada. En la frontera pueden ser víctimas de tráfico de personas, de abusos, de robos”.
QUE CONOZCAN SUS DERECHOS Y SE RECONOZCA SU DIGNIDAD
Entre las acciones que la Iglesia realiza en estos momentos está dar a conocer los derechos de los migrantes. “Se ha hecho una campaña a través de redes sociales para que las personas sepan cuáles son sus derechos. A través de Caridades Católicas, de religiosas y religiosos, los Diáconos permanentes, los Sacerdotes y los Obispos buscamos que las personas migrantes y refugiadas que hayan cruzado ilegalmente la frontera y que en este momento son considerados como criminales, conozcan sus derechos”.
El Arzobispo explicó que la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha publicado dos documentos respecto a las políticas migratorias y añadió: “en Texas somos alrededor de 28 Obispos entre titulares, auxiliares y eméritos de 16 Diócesis. Y nos hemos pronunciado como Conferencia de los Obispos de Texas y así lo han hecho también las conferencias de otros estados. Hemos buscado unir fuerzas, incluso con otros grupos de fe, por lo menos en San Antonio, nos hemos unido con judíos, musulmanes y grupos religiosos de Asia”.
Dijo que la resistencia por parte de quienes no están de acuerdo con las políticas migratorias va creciendo, sin embargo, “no hemos llegado al nivel de los que deciden, pero va creciendo la resistencia”.

“En el panel que tuvimos con líderes de la comunidad, el sheriff expresaba muy claro que lo que les toca a ellos es ayudar a la seguridad de migrantes y no migrantes. Se hizo un llamado a las personas a comunicarse con la policía si son abusados por su situación migratoria o si son amenazados o afectados negativamente.
“Eso promueve la salud social. Si los que tenemos residencia o son ciudadanos nos ponemos en contra de los inmigrantes o refugiados se promueven situaciones de choque que afectan la seguridad de todos.
“Es claro que no vamos a tener el respaldo federal e incluso a nivel estatal es más o menos la misma posición, pero eso no quiere decir que el Señor no siga llamándonos a hacer el bien”.
Finalmente, el Arzobispo de San Antonio Texas dijo: “No tengo una solución porque no hay un movimiento serio o una reforma de migración al día de hoy. A mí me ha ayudado mucho el título de un libro que se llama ‘Navegando en aguas bravas’ porque deja una semilla de esperanza, de que hay que seguir navegando, confiando en las raíces que tenemos, empezando por la dignidad humana.
“Queremos que nuestros hermanos y hermanas migrantes sepan que la Iglesia respeta su dignidad. También que la Iglesia, el cuerpo de Cristo, está dispuesta a abrazar las razones por las que vienen huyendo y que los motivaron a salir de sus países, y que hay disposición de escuchar sus historias y acompañarlos, además de que a nivel estructuras, se están buscando otras formas de apoyarles, que van a ser diferentes pero que no van a faltar y que, si están en necesidad, en cualquier punto del camino busquen la ayuda.
“Tenemos el dicho mexicano que dice ‘la esperanza nunca muere’ y somos testigos de eso. Los migrantes son un gran ejemplo de que sin importar lo que han vivido, siguen adelante con pasos, tal vez pequeños pero muy concretos hasta llegar a su destino.
Eso habla de la esperanza, del espíritu humano y de la acción divina de Dios.
Hay que ir adelante”.
Añadió que: “como Misionero del Espíritu Santo, de mi fundadora Conchita Cabrera, yo aprendí lo que ella le decía a Jesús: ‘Mientras que exista un corazón en mí, tu Jesús encontrarás un hogar’, así que yo les repito: ‘Mientras que exista un corazón en mí, Jesús y todos ustedes encontrarán un hogar”.


