PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO
En las últimas décadas el respeto por la obra historiográfica de Fray Antonio Tello ha ido oscilando de autoridad indiscutida al abandono total. Lo cierto es que la obra de Tello ni puede ser admitida ciegamente ni mucho menos ser descartada en su totalidad, pues nos quedaríamos sin un valioso testigo de lo que era la primera memoria que la gente de estas tierras hacia de su pasado reciente.
Con frecuencia, investigadores encuentran documentos fidedignos que, por el hecho de serlo, son asumidos sin una adecuada y actual crítica histórica, lo que los ha llevado a cuestionar, o de plano negar testimonios reportados por Tello, sin que exista una fundada razón por la cual Tello hubiese inventado o fantaseado sobre asuntos históricos de notable importancia.
Por ejemplo, todos los documentos hallados en el Archivo de Indias acerca de la guerra del Mixtón, escritos y testificados por españoles en la fecha misma en que ocurrían los hechos, deben ser analizados desde la postura muy conocida que estos personajes tenían y que va por lo menos por dos caminos, uno, exagerar sus proezas para obtener mercedes reales, y dos, minimizar y aún desconocer la obra de los misioneros, ya que los tenían por enemigos de sus ambiciones. En este asunto cabe recordar que la guerra del Mixtón no se ganó en el Mixtón, se ganó en el Valle de Atemajac, y de esa obra fue paladín Fray Antonio de Segovia. Lo dijo claramente Tello y no se ve porqué se le hubiese ocurrido, sin ser cierto, atribuirle a éste y no a otro Fraile su participación.
Hay otra cuestión que hoy se olvida, el valor de la tradición oral, no un valor absoluto, pero sí un valor relativo. Tello recolectó diversas tradiciones orales cuyo origen no pasaba de tres generaciones, y aunque parezca extraño, con frecuencia los hechos son mejor conocidos por las generaciones siguientes que por las que fueron protagonistas; de esto abundan los ejemplos, y la explicación es simple, los protagonistas están inmersos en su mundo y a veces no saben lo que ocurre en la casa del vecino, pero el tiempo da esa mirada de conjunto en que tanto lo que hizo el protagonista como sus vecinos, es conocido. Comprender estas realidades es lo que hace valiosa a la historiografía, ya que los archivos históricos no dejan de ser campos minados, y para admitir los testimonios que transmiten se deben analizar de manera horizontal, y no sólo vertical.
Tello hizo una valiosa obra de investigación de los primeros cien años de nuestra historia, su trabajo es monumental y prolijo, pero no exento de errores y vacíos, también incluyó creencias populares indígenas acerca de dragones, y creencias españolas acerca de santos batalladores, pero si en algo es sensatamente creíble es en la transmisión que nos hizo de la obra del Padre Segovia, y de la memoria que los indígenas conservaban más de él que de cualquier otro.
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