Michelle Fletes

Con un mensaje claro de prevención, apertura al diálogo y atención a víctimas, el pasado mes de mayo, la Arquidiócesis de Guadalajara celebró el segundo Congreso de Protección de Menores y Adultos Vulnerables, en el que se reunieron más de 260 participantes entre Sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, provenientes tanto de la Diócesis como de otras regiones del país.
El Padre Pablo Federico Álvarez Jiménez, integrante de la Comisión de Protección de Menores en la Arquidiócesis, destacó que uno de los principales objetivos del congreso fue dar a conocer que, desde hace seis años, se trabaja en una comisión arquidiocesana especializada que atiende casos de abuso, sobre todo, que promueve una cultura de prevención.
“Lo más importante fue dar a conocer a la feligresía que hay una comisión activa que trabaja con víctimas y victimarios, y que la formación preventiva ya está sistematizada en Seminarios, Vicarías y Decanatos”, explicó.
PARTICIPACIÓN DIVERSA
Agradeció la presencia de los asistentes, especialmente la notable participación de laicos, y expresó que uno de los aspectos más valiosos del Congreso fue la apertura al diálogo. En los espacios designados, tanto víctimas como personas cercanas a casos de abuso compartieron sus experiencias.
“Las preguntas recurrentes fueron: fui víctima, conozco una víctima, ¿a dónde acudir? ¿qué hacer? Se habló de abusos cometidos tanto por sacerdotes como por religiosas y se abrió un canal de confianza y expresión”, relató.
LA CULTURA DE LA DENUNCIA
El Pbro. Pablo también subrayó la importancia de extender la prevención más allá del clero, hacia las familias, donde muchos casos de abuso también ocurren.
“Se necesita una formación ética y moral que alcance a padres, abuelos, tíos, padrinos, la protección debe ir más allá de las instituciones religiosas (…) Hay que implementar protocolos propios de la Iglesia, además de los solicitados por la SEP y otras autoridades civiles, para asegurar espacios seguros en la catequesis, la confesión y la convivencia pastoral, como también en los colegios”, señaló.
Agregó que uno de los mensajes clave del Congreso fue erradicar el silencio, tomando en cuenta que la cultura del callar debe terminar, aunque se trate de un Sacerdote. “Todos estamos obligados a denunciar cualquier comportamiento inmoral”.
UNA IGLESIA MÁS SEGURA
Entre los ponentes invitados se encontraron figuras reconocidas a nivel internacional como Inés Frank, presidenta de SEPROME en América Latina; Jordi Bertomeu, Sacerdote español del Dicasterio para la Doctrina de la Fe; y el padre mexicano Daniel Portillo, especialista en formación para la prevención. Por lo que el Pbro. Álvarez explicó que, con estos expertos, Guadalajara se posiciona como referente nacional en la promoción de una cultura de prevención.
Finalmente, mencionó para quienes han sido víctimas o conocen casos de abuso, es indispensable acercarse a la Comisión o directamente a los Obispos, con la certeza de ser escuchados, atendidos y protegidos en su anonimato si así lo desean; aseguró, además, que ya se han tomado acciones firmes.
Guadalajara ha abierto camino en la Iglesia mexicana con este congreso y seguirá trabajando por hacer de cada comunidad un espacio verdaderamente seguro: “Nuestro objetivo es que la comisión esté presente en colegios, parroquias, grupos juveniles, catequesis y cualquier espacio pastoral, que la Iglesia sea un espacio seguro para todos. Aún hay mucho por hacer, pero ya comenzamos”.

