Cabeza fría

por Michelle Fletes Rubio
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Laura Castro Golarte

En estos tiempos en los que la información vuela más rápido que la luz, lo mejor, lo más prudente y sensato es conservar la calma; “calma y nos amanecemos”, reza un viejo y vigente refrán un dicho que, como otros, no representa otra cosa más que sabiduría popular.
Hace casi una semana, en medio de incertidumbre y con las peores expectativas en la mira, asumió la presidencia de Estados Unidos Donald Trump. Los días 20 y 21 de enero, aparte de las publicaciones previas con toda clase de predicciones y malos augurios, los medios de comunicación y las redes sociales se volcaron sobre los puntos más agresivos del discurso y, aunque el mundo estaba en vilo (y todavía), la mayor parte de los reflectores, no solo aquí, sino en el concierto internacional, se enfocaron en México y en lo que sería la reacción, la postura, las declaraciones y acciones de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: la vecindad con la Unión Americana, por supuesto, imprime una presión especial, única.
Además, prevalece un contexto totalmente diferente a escenarios anteriores, porque en México, por primera vez, gobierna una mujer, quien enarbola los principios de una Cuarta Transformación y otro estilo de gobierno; y por todo lo que implica el regreso a la Casa Blanca de un individuo como Trump, quien, parece, está cumpliendo todas las amenazas que manifestó en campaña y como presidente electo.
Un día después de la inauguración en el Capitolio, las primeras planas de los periódicos nacionales y locales –la mayoría– destacaron los puntos dirigidos contra México:

  1. La declaración de la frontera sur de EE. UU. como zona de emergencia.
  2. La de considerar a los cárteles de narcotráfico como organizaciones terroristas.
  3. La suspensión de programas de protección migratoria.
  4. Cambiarle el nombre al Golfo de México por Golfo de América.
  5. Aranceles, entre los principales.

Ese día, en la conferencia matutina con la Presidenta Claudia Sheinbaum, la Mandataria ofreció respuestas punto por punto, no sin antes afirmar que, se necesita, primero, cabeza fría. No lo dijo, pero también claridad con respecto a lo sucedido el lunes 20. ¿En qué sentido? Una cosa son los discursos y la “peculiar manera de comunicar” de Donald Trump, y otra lo oficial, lo que implica acciones y medidas ejecutables.
Antes de abordar cada uno de los cinco puntos, la Presidenta reiteró tres principios en esta línea de mantener la cabeza fría y la calma: por encima de todo están la soberanía y la independencia de México; la defensa y protección de los paisanos en EE. UU. y el apego a la Constitución y a nuestras leyes.
Respecto al primer punto, recordó que el decreto reciente es muy similar al que emitió Trump en febrero de 2019. En aquel momento declaró zona de emergencia la frontera sur de su país, y hubo un marco de diálogo y acuerdos entre el gobierno mexicano y el estadounidense.
Sobre los cárteles del narcotráfico, la Mandataria de México dijo que esto aplica para su territorio con base en su soberanía y su marco constitucional, pero en nuestro país lo que prevalece es nuestra soberanía. Se mantiene, eso sí, la postura de colaboración, trabajo y cooperación sin subordinación.
En tercer lugar, como respuesta a la suspensión del Protocolo de Protección al Migrante, que es una medida unilateral y es distinta a un acuerdo de Tercer País Seguro, se dieron a conocer los programas de la Secretaría de Gobernación “México te abraza” y de la Secretaría de Relaciones Exteriores con atención y asesoría jurídica a los paisanos allende la frontera. En el caso de “México te abraza”, llama la atención la participación de los Estados fronterizos y de todas las Entidades federativas con mayor cantidad de paisanos en Estados Unidos, incluido Jalisco, así como la colaboración de los empresarios del país que se manifestaron dispuestos y solidarios a trabajar en colaboración y a favor de los mexicanos que sean repatriados.
En cuarto lugar, la Presidenta Sheinbaum leyó el decreto relativo al cambio de nombre del golfo y destacó una frase textual donde se indica que el cambio aplicará sólo en la plataforma continental que le corresponde a la Unión Americana. Para nuestro país y para el resto del mundo seguirá siendo Golfo de México.
Y, finalmente, con relación al último punto, también leyó el decreto, y la indicación de Trump es analizar el T-MEC con miras a la revisión trilateral programada para el año 2026.
No está ni será fácil. La relación con el vecino del norte siempre ha sido complicada, mucho más en estas circunstancias, pero, sin duda, ayuda mantener la calma y la cabeza fría, además de sí contar (muy importante y extraordinario dado el contexto político nacional de los últimos años) con el acuerdo de los gobiernos estatales y de los empresarios para enfrentar lo que sea que se presente.

Periodista, doctora en
Historia y docente en ITESO.

Correo electrónico:
lauracastro05@gmail.com

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