Hermanas y hermanos en el Señor:
El pasado domingo 12 de octubre, hicimos una experiencia maravillosa, acompañamos a la Santísima Virgen María, nuestra Madre, en su pequeña y hermosísima Imagen de Nuestra Señora de Zapopan.
Esta Imagen, aunque pequeña, hemos visto cómo se agiganta para mirarnos, para abrazarnos, para acoger todas nuestras necesidades y súplicas.
Hemos visto cómo Ella se agranda para señalarnos el camino de la vida, el camino de la salvación, que es su hijo Jesucristo. Ella sabe de qué estamos hablando cuando decimos “camino”, porque cuando visitó a su pariente Isabel, se puso -precisamente-, como dice el Evangelio, en camino hacia la montaña.
Nosotros hemos experimentado con Ella que, caminando juntos, nos descubrimos lo que somos, hermanos, que caminando juntos podemos construir relaciones comprometidas, relaciones de comprensión y de paz; que caminando juntos podemos sabernos y descubrirnos vulnerables, pero también que podemos ser ayuda unos de otros.
Haciendo juntos el camino con María nos llenamos de esperanza, contemplamos un futuro mejor para nuestras vidas, para nuestras familias y para nuestra sociedad.
María es peregrina y nos hace peregrinos de esperanza. ¡Cuánto necesitamos ver un futuro mejor!, para que, viéndolo, nos animemos a construirlo juntos, nos olvidemos de las divisiones, de las luchas infecundas que muchas veces tenemos como sociedad, y que viendo ese futuro mejor, pongamos lo mejor que cada uno tiene para construir ese futuro.
Que la Santísima Virgen María, Nuestra Señora de la Expectación, siga caminando con nosotros, siga alentando nuestros pasos y sosteniendo nuestra esperanza.
En el camino de la Iglesia, en el camino de la vida, todos somos peregrinos, pero en este camino, los Sacerdotes tenemos una misión muy especial, caminar con nuestros hermanos para sostener y para animar a todos en el seguimiento del único Camino, que es Jesucristo.
Por eso, queremos encomendar a los Sacerdotes de una manera muy especial a la Virgen María, para que nosotros seamos los primeros peregrinos con nuestros hermanos, peregrinos de unidad y de esperanza. Queremos pedir vocaciones, para que el Señor siga llamando a hombres y mujeres a todos los estados de vida, y que cada uno se identifique con Jesús, el único y verdadero camino de vida y salvación. Todos tenemos la oportunidad de caminar en la esperanza, construyendo situaciones, relaciones, tomando mejores decisiones para nuestra vida personal, familiar y social.
¡Cómo deseamos que todas las fuerzas políticas de nuestro Estado puedan encontrarse, puedan dialogar y puedan hacer un consenso para llegar a la mejor propuesta de reforma judicial que mejore el servicio para todos los jaliscienses!
Es urgente que se depongan los intereses mezquinos y se ponga la política al servicio de las verdaderas necesidades de la sociedad. Este proceso fue preparado por todas las universidades consultadas, los gremios jurídicos, los empresarios, los poderes del Estado y la sociedad civil, todos estuvieron tomados en cuenta, se presentaron propuestas que deben ser consideradas y asumidas, para tomar la mejor decisión de una reforma judicial que mejore el servicio para los ciudadanos. En todos los campos de la vida podemos aportar elementos de unidad, de novedad y de diálogo, de construcción y de paz, de mejora de condición de vida para todos.
Yo les bendigo en el Nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
