Inicio Iglesia en GuadalajaraCardenal José Francisco Robles Ortega acompaña en Cocula la bendición del albergue de San Máximo Confesor y la fiesta de los Ángeles Custodios

Cardenal José Francisco Robles Ortega acompaña en Cocula la bendición del albergue de San Máximo Confesor y la fiesta de los Ángeles Custodios

por Emiliano Sedano
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Celina María Zepeda Gutiérrez

En Cocula fue bendecido el albergue de San Máximo Confesor, un espacio destinado a acoger a quienes recorren un camino de fe. La ceremonia estuvo presidida por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, quien destacó que el proyecto representa una oportunidad para fortalecer la fraternidad entre quienes participan en dicha experiencia.


Durante la bendición, el Arzobispo de Guadalajara explicó que el momento expresa la confianza de la comunidad en Dios como Padre y fuente de todo bien. Señaló que la bendición implica un movimiento de los hombres hacia Dios, al reconocer públicamente su fe, y una respuesta de Dios hacia sus hijos mediante su gracia, amor y providencia.


A la ceremonia asistieron el Secretario Canciller de la Arquidiócesis de Guadalajara, Pbro. Javier Magdaleno Cueva; el señor Cura de Cocula, Pbro. Héctor Michel Figueroa; así como autoridades estatales y municipales.


En las intervenciones que acompañaron la celebración se resaltó el trabajo realizado para hacer posible la rehabilitación del inmueble y la importancia de contar con un lugar que permita recibir, atender y acompañar a quienes emprenden el Camino de San Máximo Confesor. También se reconoció la colaboración entre la comunidad, la Iglesia y las autoridades para impulsar este espacio al servicio de los peregrinos.


El Cardenal subrayó que el camino tiene un sentido que va más allá de recorrer una ruta. En el trayecto, personas que antes no se conocían pueden encontrarse, compartir sus anhelos y necesidades y descubrir que están llamadas a tenderse la mano.


Posteriormente, la comunidad se reunió para celebrar la Eucaristía con motivo de la fiesta de los Santos Ángeles Custodios, también presidida por el Arzobispo de Guadalajara.
En su homilía, recordó que los ángeles son criaturas de Dios que, además de permanecer en su presencia y darle gloria, han recibido la misión de acompañar y cuidar a los hombres.


Explicó que la vida puede comprenderse como un camino en el que aparecen dificultades, tentaciones, dudas y caídas. Sin embargo, Dios no abandona a sus hijos, sino que les concede la compañía del ángel custodio para orientarlos, sostenerlos y ayudarlos a retomar el rumbo cuando se han perdido.


El Cardenal invitó especialmente a las familias a recuperar y transmitir a las nuevas generaciones la conciencia de esta presencia espiritual, mediante la oración y la enseñanza de la fe.
«Dios no quiere que nos perdamos», y señaló que toda la creación es expresión de su amor y que, en Jesucristo, Dios ofrece la salvación y manifiesta la grandeza de su misericordia.


La bendición del albergue y la celebración Eucarística dejaron un mensaje común: el camino de la vida y de la fe no se recorre en soledad. Dios acompaña y sostiene a sus hijos, y los invita también a caminar unidos, tendiéndose la mano unos a otros.

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