Un ejemplo: los cobros de piso
QUETZALI CÁRDENAS

Como cada 1º de enero, el Cardenal José Francisco Robles Ortega presidió la Misa de la Divina Providencia en la Catedral Metropolitana de Guadalajara, en un ambiente de unión y armonía, reflexionó sobre la importancia de la paz y la necesidad de erradicar la violencia en la sociedad.
En su homilía, expresó su preocupación por la situación de inseguridad que se vive en la región, donde la violencia y el miedo han convertido la vida cotidiana en un desafío constante.
“Es imposible vivir en la violencia… No puedes poner un negocio en paz”.
Además, advirtió cómo el temor y las amenazas impactan directamente en el derecho al trabajo y en la dignidad de las personas.
El Arzobispo de Guadalajara también reflexionó sobre la carga que representa vivir bajo la intimidación y el miedo, y exhortó a los fieles a convertirse en promotores de la paz en sus comunidades. “La vida es pesada de por sí, pero es mucho más pesada llevándola bajo la amenaza y el temor de la violencia”
Posterior a la celebración Eucarística, el Cardenal Robles Ortega enfatizó que la paz nace y se gesta en el corazón de cada persona, y que es fundamental trabajar en la construcción de una cultura de paz desde la familia y la comunidad.
“La paz en el que dice una palabra ofensiva y el que se gesta en su corazón. Si no hay paz en su corazón, no va a haber paz en las palabras, en los gestos, en las actitudes y en los comportamientos”.
Al ser cuestionado sobre el reciente atentado a un empresario en vía pública, el purpurado resaltó que estos actos perpetrados a plena luz del día y con un alto grado de organización, representan una seria amenaza para la tranquilidad de la población.
Por ello, destacó la importancia de recordar a las autoridades su deber de proteger a los ciudadanos y cuidar su integridad.
Eso corresponde a la autoridad. Entonces, lo que podemos hacer es recordar a la autoridad que tienen ese deber para con nosotros, protegernos y cuidar nuestra integridad”, expresó.
El Cardenal tapatío también hizo un llamado a las familias a velar por los pasos de sus hijos, y a estar atentos a las señales de alerta que puedan indicar que están siendo captados por el crimen organizado.
«Es penoso que el crimen organizado esté captando adolescentes, que muchas veces en la familia no encuentran la acogida, el amparo, la protección, y son víctimas fáciles de ser envueltos en una promesa fácil de una vida económica mejor”, finalizó.
