Michelle Fletes

No es la primera vez que la Catedral, emblema y patrimonio cultural y religioso de Guadalajara, es vandalizada, ahora también fue gravemente dañada.
Las frases de consigna que manchan el recinto religioso más importante de Guadalajara, permanecen ahí, recordando lo que sucedió al final de la marcha del 8M.
Casi por concluir la marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer, parte del último contingente que se presentó en la explanada de la Catedral Metropolitana de Guadalajara, fue el responsable de causar algunos disturbios en su estructura, por lo que el recinto se vio perjudicado con daños materiales.
Siempre que se presenta una manifestación, hay un equipo de personas cuidando el recinto; este año, seis encargados permanecieron en su interior, entre ellos el Secretario Ejecutivo General de Catedral, Jesús Rubio González, y uno de los sacristanes, Armando Castellanos.
El sacristán Armando recordó que la Catedral estaba cercada por el grupo de Guadalupanos, que cada año se da cita para apoyar y, a pesar de que se colocaron vallas, no fueron las mismas que en otras ocasiones, por lo que no lograban proteger los muros del recinto.
“Llegó la primera comitiva muy tranquila, muy pacífica, los del Movimiento Guadalupano estaban muy tranquilos también, no había ese choque, así como llegaban se iban, estaba todo muy tranquilo, pero ¿cuál fue la sorpresa?, que el último contingente, llegó echando relajo (sic), gritando, y empezaron a patear las vallas para tumbarlas”, recordó.
Ante esto, todo el equipo de resguardo de Catedral se acercó a las puertas reforzándolas con candados y teniendo listos los extintores.
¿CÓMO EXIGEN UN DERECHO, PISOTEANDO EL DEL OTRO?
Con 22 años de servicio, el Secretario Ejecutivo General de Catedral, Jesús Rubio González, recuerda cómo ese día las mujeres empezaron a golpear las puertas con martillos, a quebrar los vidrios del portón, los vidrios que dan a la calle Morelos: ”era algo caótico, me dolía cada golpe que le daban, sentí dolor e impotencia”.
Al ver la preocupación de sus compañeros en sus rostros, se dirigió a ellos y les dijo: “si en tiempos de carrancistas y villistas, no tumbaron las puertas de Catedral, no va a suceder ahora. Hay que estar al pendiente”, esas palabras les dieron fuerza para soportar.
Al percibir el escándalo que escuchaba el Sacristán, tomó la decisión de asomarse por una de las rendijas. Un aerosol le roció la cara.
“Me pintaron del lado izquierdo de la cara y me entró en el ojo, no pasó a mayores, ellas estaban cegadas con su coraje, les dije a mis compañeros que oráramos y le pidiéramos a San Miguel Arcángel, que detuviera esta situación, sentí la presencia del Maligno, que estaba incitándolas a eso, ya no era tanto una protesta, era algo en contra de la casa de Dios, más de 10 años trabajando en Catedral y nunca había presenciado algo así”.
Una de las mayores preocupaciones era que dañaran la puerta central, pero los daños fueron menores en comparación de las otras entradas. Ahora se tiene que esperar la evaluación de los daños.
Fue hasta después de las 21:30 horas, que el grupo de custodios de la Catedral de Guadalajara, pudo salir para hacer el recuento de los daños, que siguen ahí, esperando ser restaurados.
