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Catequesis preventiva

por Quetzali Hernández
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Con la llegada del mes de septiembre se reinicia la Catequesis parroquial, un servicio de la mayor importancia pastoral, ya que está dirigido a la mayoría de la población joven de la Diócesis, que es la que se educa en escuelas públicas.

La Catequesis parroquial ha sido un recurso extraordinario, fue la respuesta de la Iglesia en México frente a la prohibición de enseñar el Catecismo en las escuelas públicas, algo que nunca quiso hacer el presidente Juárez, pero que sí hizo su sucesor Lerdo de Tejada.

Desde hacía ya muchos años la Catequesis se basaba en el Catecismo del Padre Ripalda, un admirable instrumento pedagógico que, cultivando la memoria, contribuía a crear sólidas estructuras mentales en las personas, después del Concilio este instrumento fue abandonado en aras a otro tipo de pedagogías más atentas a la comprensión y la vivencia.

En la actualidad tenemos ya un largo trayecto de la nueva Catequesis, que podemos datar a partir del gobierno episcopal del señor José Salazar López, seguramente que esta experiencia habrá sido ya evaluada en diversos momentos, y en consecuencia actualizada.

Hoy en día, se siente la necesidad de una Catequesis preventiva más amplia y profunda, que prepare a los niños y adolescentes para enfrentar realidades tan complejas y terribles como la violencia social, el relativismo religioso y moral, pero también una Catequesis sobre las formas, precauciones y criterios con los cuales deben acercarse niños y jóvenes al uso de las múltiples y novedosas formas de comunicación.

Esta Catequesis puede también contribuir notablemente para que este segmento de la sociedad viva y aprecie el gusto de convivir y hacer cosas en común, rompiendo o al menos previniendo el aislamiento individualista que ha producido la adicción al celular y a otros medios similares.

El reto tecnológico sigue esperando, toda vez que la Diócesis no está desarrollando todavía una producción de Catecismo animado que sea atrayente para las personas en esta edad, y que ya por naturaleza prestan más atención a las pantallas que a los maestros, o que atienden a sus profesores en la medida que éstos saben ayudarse de estas nuevas tecnologías. Una producción a gran escala de un catecismo traducido a los nuevos lenguajes y que todos pueden traer en su teléfono o apreciar con el apoyo de pantallas a la hora del Catecismo no debiera postergarse, ya tenemos varias producciones de este tipo, al menos para algunas catequesis pre sacramentales, esta práctica puede muy bien aprovecharse y extenderse a este servicio tan urgente.

Cierto, surge el tema de los recursos, de la financiación, pero hay algo que todavía no entendemos, que hay tiempos para ahorrar o acumular y hay tiempos para invertir, pero aún en este caso, no siempre sabemos o aceptamos en qué es realmente provechoso invertir y en qué no. La inversión que hoy urge es toda aquella destinada a una evangelización actual, atrayente y sobre todo inteligible para las nuevas generaciones.
armando.gon@univa.mx

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