SERGIO PADILLA MORENO

Después de los días en que el mundo estuvo atento a las exequias del Papa Francisco, la mirada se centró durante nueve días a recuperar su legado y magisterio. Después, el mundo dirigió su mirada al Cónclave, proceso por el cual los Cardenales eligen al nuevo Obispo de Roma. Así los signos de los tiempos actuales, despierta los más diversos análisis, expectativas e imaginarios de todo calibre. Sin duda, el proceso canónico propio para elegir un nuevo Papa para la Iglesia Católica, necesariamente, será visto a la luz de quienes vean la película Cónclave (2024), la cual dio mucho de qué hablar por sus diversas nominaciones a los premios Oscar 2025.
La película dirigida por Edward Berger, está basada en la novela homónima de Robert Harris, publicada en 2016, que es un “thriller con un ritmo y un suspenso perfectamente ensamblados, sobre la celebración del Cónclave, en el que se elegirá al próximo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.” El libro y, por lo tanto, la película, no pretenden hacer una recreación histórica basada en hechos reales, sino que imagina una historia de ficción y suspenso, desde el punto de vista del escritor y el director, donde se destacan las pasiones humanas que se puede mover en un evento de tal magnitud y trascendencia como el proceso de elección de un Papa. El hecho de que la película presente los juegos y tensiones de poder, intereses y cálculos políticos entre los Cardenales puede incomodar a muchos, pero de alguna manera nos indica dos cosas. Primero, que esos procesos humanos sucedieron entre los propios discípulos de Jesús, al igual que en las primeras comunidades cristianas, pues vivieron no pocas tensiones, tal como se muestra en el capítulo 15 de los Hechos de los Apóstoles. Segundo, que la luz de Cristo y del Espíritu Santo, se manifiesta a pesar de las debilidades y miserias humanas, tal como enseña san Pablo en el capítulo 12 de la Segunda carta a los Corintios, específicamente cuando se refiere a las “discordias, envidias, animosidades, rivalidades, maledicencias, críticas, engreimientos y desórdenes”.
Más allá de estos temas, lo que sí vale mucho la pena en la película, y que invita a la reflexión, es el discurso, “desde el corazón”, que da el personaje del cardenal Thomas Lawrence previo al inicio del cónclave: “Para trabajar juntos para crecer juntos, debemos ser tolerantes, sin que una persona o facción busque dominar a otra […] Pablo nos recuerda que el don de Dios a la Iglesia es su variedad; es esta diversidad de personas e ideas lo que da a nuestra Iglesia su fuerza. Después de todos estos años de servicio, he aprendido a temer un pecado más que cualquier otro: la certeza. La certeza es enemiga de la unidad. La certeza es el enemigo mortal de la tolerancia. Nuestra fe es algo vivo porque camina de la mano con la duda. Si solo hubiera certeza y nunca duda tampoco habría misterio y no habría necesidad de tener fe […]” Insisto que vale la pena escuchar el discurso completo.
padilla@iteso.mx
CONCLAVE. Mi opinión sobre la
película. P. José de Jesús Aguilar
https://www.youtube.com/watch?v=5PcV55kA-8w
