Inicio Cultura y FormaciónLa palabra del DomingoConvocados a jerarquizar nuestros valores

Convocados a jerarquizar nuestros valores

por Quetzali Hernández
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El pasaje del Santo Evangelio que nuestra Madre Iglesia nos ofrece hoy, expone una de las parábolas pronunciadas por el Señor Jesús más difíciles de interpretar, si no es la que más, ya que sin ambages elogia la oportunidad de un hombre deshonesto. Esta parábola entraña un llamado a jerarquizar nuestros valores, con vistas a lo que de verdad vale: la Vida futura (Lc 16, 1-13).

EL SEÑOR JESÚS SE DIRIGE A SUS DISCÍPULOS

El Señor Jesús ya no dirige su mensaje hacia aquellos fariseos y teólogos que lo criticaban por convidar a su mesa a los pecadores (compárese Lc 15, 2). No, ahora, Jesús busca la atención de quienes están resueltos a aceptar su palabra y los desafía con una sorprendente imagen:

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Había una vez un hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado de haberle malgastado los bienes. Lo llamó y le dijo: ‘¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás administrador.’” (vv. 1-2).

LA AUDAZ OPORTUNIDAD DEL ADMINISTRADOR

No obstante, lo asustado que estaría aquel administrador al ver que todo perdía, especialmente su buen nombre, vislumbró las posibilidades que le deparaba el futuro. Estas, a decir verdad, no eran nada halagüeñas, pero enfrentó su situación con intrépida osadía (véanse vv. 3-4). Así como se había mostrado eficaz para malversar, lo fue también para llevar a cabo, sin perder un sólo minuto, una perspicaz estrategia de cara al futuro: “Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: ‘¿Cuánto le debes a mi amo?’ El hombre respondió: ‘Cien barriles de aceite’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo, date prisa y haz otro por cincuenta’. Luego preguntó al siguiente: ‘Y tú, ¿cuánto debes?’ Éste respondió: ‘Cien sacos de trigo’. El administrador le dijo: ‘Toma tu recibo y haz otro por ochenta’” (vv. 5-7). El desenlace de la parábola es completamente inopinado:

“El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz” (v. 8).

Pero no vayamos a confundirnos, el objeto de la alabanza no es la ocurrente desvergüenza del administrador, sino la audaz oportunidad con la que supo sacar partido al presente con proyección de futuro.

ADMINISTRADORES DE LOS BIENES RECIBIDOS

Después encontramos una serie de declaraciones del Señor Jesús en torno al buen uso del dinero:

“Con el dinero, tan lleno de injusticias, gánense amigos que, cuando ustedes mueran, los reciban en el cielo […] Si ustedes no son fi eles administradores del dinero, tan lleno de injusticias, ¿quién les confiará los bienes verdaderos? […] No hay criado que pueda servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero” (vv. 9-13).

Todas estas declaraciones del Señor Jesús coinciden con una idea clave: los hombres somos únicamente administradores de los bienes temporales, que hemos recibido (compárese I Pe 4, 10).

Muy apreciables lectores, para actualizar la Palabra de Dios, ofrecida el día de hoy, los exhorto a asumir la parábola del Señor Jesús como un llamamiento escatológico para estar prevenidos, jerarquizando nuestros valores siempre en el horizonte de la Vida futura.

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