Michelle Fletes

Bajo el lema: “La Eucaristía, fuente de esperanza de los peregrinos”, en sintonía con el Jubileo de la Esperanza, la Solemne Celebración y Procesión Diocesana del Corpus Christi se llevó a cabo el pasado sábado 21 de junio en donde las manifestaciones de fe se hicieron presentes.
Fueron más de cuatro mil personas que se dieron cita en la Explanada del Templo Expiatorio Eucarístico para presenciar la Celebración Eucarística, que fue presidida por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, y concelebrada por los Obispos Auxiliares.
Durante la homilía el purpurado hizo un llamado a todos los feligreses presentes a reavivar la fe en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía y recordó que, al acercarse al Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, los fieles no solo participan en un rito, sino que reciben una presencia viva, activa y profundamente amorosa.
“El Señor está presente para salvarnos, para sanar, para animar, para acompañarnos en el camino de la vida”, expresó el Cardenal, al subrayar que, en cada Celebración Eucarística, Cristo se entrega totalmente, aunque muchas veces los asistentes estén distraídos o ausentes de corazón. “Su presencia es silenciosa pero eficaz; trabaja por nuestra salvación incluso si no somos conscientes de ello”.
Al finalizar la reflexión, enfatizó que desde la Eucaristía brota la vida de la Iglesia, como las vocaciones, carismas, servicio laical y Consagración. “Él es la fuente de todo bien”, afirmó, al señalar que Cristo, como pan partido, se multiplica para alcanzar a todos sin distinción, siendo alimento para el alma y fuerza para continuar el camino. El Cardenal invitó a cada uno de los presentes a vivir con mayor fe, gratitud y compromiso este misterio central de la vida cristiana, para ser testigos del amor de Dios en las familias y en toda la comunidad.
Posteriormente, al terminar con la comunión, se dio inicio a la procesión por las calles que cada año recorre el Santísimo para llegar a la Catedral Metropolitana de Guadalajara: las Av. Enrique Díaz de León, para luego tomar Hidalgo, hasta el Paseo Alcalde, frente a la Catedral.
LA FE VIVA
Durante el recorrido fueron incorporándose más fieles a la procesión que ya esperaban a Cristo Eucaristía con porras y cantos de alabanza, recabando a más de 25 mil presentes. La presencia de los jóvenes fue un testimonio de fe, entrega y esperanza, como fue el caso de Orlando Rodríguez y Alejandro Guzmán, ambos de la parroquia Santo Tomás Moro, compartieron su experiencia de participar en este encuentro Eucarístico.
Para Orlando Giovanni, quien sirvió por primera vez, la experiencia estuvo llena de emoción. “El hecho de que en esta ocasión me toque servir, me causa mucha más alegría y gozo”, expresó. Él forma parte del grupo juvenil “Carlo Acutis”, un movimiento parroquial que busca seguir el ejemplo del joven beato italiano, conocido por su amor profundo a la Eucaristía.
Por su parte, Alejandro Guzmán, de 28 años, coordinador del movimiento parroquial, mencionó que ha servido ya tres años consecutivos en el Corpus.
Destacó el privilegio que significa, en su juventud, poder acercarse más a Cristo.
“Es una alegría aprovechar estas oportunidades y conocer a un Cristo vivo. Es algo padre, bonito, pertenecer a un grupo juvenil y ser guía, claro, con la ayuda de Dios y de la Virgen María”.
Más testimonios de fe y devoción no se hicieron esperar, como el de una señora perteneciente a la Parroquia del Espíritu Santo, quien con profunda emoción compartió su vivencia marcada por una herencia de fe transmitida por su madre.
“Desde que tenía 11 ó 12 años, mi mamá siempre me hablaba del Santísimo y yo no lo he dejado. Me gusta mucho venir. Me encanta. No sé, me gusta siempre me ha gustado desde chica”, expresó con voz entrecortada por la emoción.
Otros fieles también dieron testimonio de lo que significa esta celebración en sus vidas como José Alfredo Castro Zamora, originario de Morelia, Michoacán, pero residente en Phoenix, Arizona, relató cómo al salir a caminar por el centro tapatío, se encontró con la celebración, lo que consideró una bendición, no una casualidad.
“Esto es algo que no se puede explicar, solo quien tiene fe lo entiende”, expresó, además recordó con alegría las procesiones de su infancia en Morelia, donde el incienso y la solemnidad le “levantaban el ánimo”, asegurando que este tipo de encuentros no se pueden explicar con palabras y solo se entienden desde la fe.
Al llegar a la explanada de la Catedral Metropolitana de Guadalajara, más fieles ya esperaban a Cristo Eucaristía; el Sr. Cardenal Robles Ortega realizó la bendición con el Santísimo, dándole fin a la Celebración. Sin duda, el Corpus Christi se vivió con profunda fe, alegría y gozo, fue una manifestación litúrgica de encuentro entre generaciones que dan testimonio de cómo la Eucaristía sigue siendo fuente de vida, consuelo y esperanza.








