
Seminarista Alfonso Eduardo Martínez Loreto, 1° de Teología
Cada 28 de enero, la Iglesia universal celebra la memoria de Santo Tomás de Aquino, hombre espléndido en inteligencia y fuerte de voluntad, que dedicó sus esfuerzos a profundizar y transmitir todo en cuanto fe, razón y doctrina refiere, siempre al servicio de la verdad. Tal impacto tuvo este Santo, que hasta la fecha sus escritos imprimen actualidad en muchos institutos de formación académica y religiosa: el Seminario Diocesano de Guadalajara no es la excepción, ya que en la base de sus estudios se encuentran principios tomistas en filosofía y teología.
Cada año, el Seminario Diocesano realiza la Academia en honor de Santo Tomás de Aquino celebrada en su memoria litúrgica, en la cual se da lectura al Informe Rectoral del curso anterior, que plasma los frutos, deficiencias y desafíos que conlleva la formación de los futuros sacerdotes.
CON VISIÓN ECLESIAL
La tarde del miércoles 28 de enero se dio lectura a dicho Informe sobre el curso 2024-2025, contando con la presencia de nuestro arzobispo y Rector del Seminario, el Emmo. Sr. Card. José Francisco Robles Ortega, del Pbro. Juan Carlos Lupercio Gómez, vicerrector; así como de los distintos formadores y alumnos de las casas de Seminario: la casa Anacleto González Flores, el Seminario Menor y Seminario Mayor; el evento tuvo lugar en esta última casa de formación.
Citados a las 5 p.m. en la Capilla Mayor, recibimos al Señor Cardenal y comenzó la Academia de Santo Tomás y lectura del informe rectoral, con la interpretación del Himno del Seminario Diocesano por la Schola Cantorum.
A continuación, el padre Vicerrector dirigió a los presentes el informe puntual sobre el curso anterior, no sin antes recordar el momento eclesial actual: la transición entre los pontificados de Francisco y León XIV, y las visiones que ambos presentan, plasmando la necesidad de «una Iglesia discípula misionera que, con parresía, forme pastores con olor a oveja, que tengan la agudeza de una formación integral que los lleve a leer, con esperanza, los signos de los tiempos».
Según planteó el padre Juan Carlos Lupercio, entender las visiones de ambos Papas debe fomentar en los seminaristas diocesanos el ánimo por llevar la alegría del evangelio a los rincones de nuestra arquidiócesis, según los diferentes desafíos particulares a los que se enfrentan las comunidades parroquiales y la sociedad en general.
Con este panorama, el padre Vicerrector abordó los temas más concretos del Seminario, así como los diversos aspectos formativos que cada grupo y etapa presentan, en vistas a apreciar lo bueno y solucionar lo malo, y abrir áreas de oportunidad, de crecimiento humano, espiritual, pastoral y vocacional.
EN GUADALAJARA, HAY VOCACIONES
Podemos destacar que el número de seminaristas se mantiene a la alza, siendo nuestro Seminario uno de los más fructíferos a nivel mundial.
El curso 2024-2025 comenzó con 1,202 seminaristas en las diferentes etapas, de los cuales 463 viven en el Seminario Mayor, 246 en el Seminario Menor, y 493 en Seminarios auxiliares (sección secundaria) y Seminaristas en Familia.
Al término de la lectura del informe, se premió a los alumnos que destacaron en el ámbito académico, recibiendo un reconocimiento de manos del Señor Cardenal.
Como conclusión, nuestro Arzobispo dirigió algunas palabras de agradecimiento a los formadores por el constante trabajo y su responsabilidad en la formación de los futuros pastores; a los seminaristas presentes los exhortó y animó a que durante la etapa formativa en el Seminario «las luces hay que hacerlas emanar de Cristo y hacerlas más patentes y más evidentes en el proceso formativo», y las oscuridades «exponérselas a Él, para que la potencia de su luz, disipe las sombras que oscurecen la formación», y que de esta manera el Seminario sea un bien de la Iglesia y para la Iglesia.

