Hermanas y hermanos en el Señor:
Dios nos mira con amor y nos participa de su Espíritu para ser presencia suya en medio de los demás.
Debemos prepararnos para recorrer este camino cuaresmal. Es una invitación personal para llegar a la Pascua, es una invitación particular para la realidad que vive cada quien, un llamado a la conversión, pero al mismo tiempo es un llamado a la comunidad como pueblo de Dios.
Que todos podamos vivir a plenitud, en este tiempo de conversión, nuestra dignidad de hijos de Dios.
El mensaje del Papa Francisco para el periodo cuaresmal de este año es: Caminemos juntos en la esperanza.
En primer lugar, el Papa quiere, con este tema, envolver el Año Jubilar que estamos viviendo en la Iglesia con la virtud de la esperanza cristiana y, al mismo tiempo, asume la vertiente que ha acentuado en su pontificado, que es la sinodalidad. La Iglesia es una comunidad sinodal.
Nos reta a que nos revisemos en lo personal y en lo eclesial cómo vivimos esta nota esencial de la Iglesia, porque si no lo experimentamos, no será sino solo doctrina, pero no realidad.
El Papa nos invita a caminar, a redescubrir nuestra condición de peregrinos, a semejanza del pueblo de Israel, en el Éxodo. Dios sacó a su pueblo de la esclavitud hasta llevarlo a su tierra.
Esta experiencia del pueblo elegido es también nuestra realidad. No vamos a quedarnos para siempre en este mundo, sino que vamos caminando. El recorrido es difícil, como es la vida. Parte de una realidad de esclavitud y sometimiento a una realidad de libertad.
Podemos caminar por la vida como esclavos, sometidos a muchas cadenas, o caminamos libre hacia una plena libertad.
Francisco nos recuerda que no podemos dejar de pensar en el éxodo bíblico sin tomar en cuenta a tantos hermanos que hoy huyen de su situación de miseria o de violencia buscando una vida mejor.
Esta realidad nos sugiere una llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Nos debemos preguntar: ¿Cómo me dejo interpelar por esta condición de errante?
¿Estoy en camino o paralizado, estático, con miedo, con falta de esperanza? A lo mejor me siento satisfecho en una zona de confort. ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado o permanezco ahí?
Además, el Papa nos llama a saber escuchar, incluso a los que sabemos que están mal (sin dejar de pensar que nosotros también lo podemos estar, aunque en otra circunstancia). No debemos rechazar a alguien así nomás por nomás.
Encontrarnos con alguien que vive mal puede ser la ocasión para escuchar que nos platique la tragedia interior que vive, porque sabe que no está como quiere Dios, y que no lo puede dejar.
Les haremos mucho bien si dejamos que nos expresen su sentir y que se lleven de nuestra parte un mensaje de consuelo, de esperanza y de motivación para buscar la solución a su problema, que son conscientes que lo tienen.
La sinodalidad no es para caminar juntos los que supuestamente somos buenos, sino para corregirnos juntos, en lugar en el que estamos. El Señor nos llama a que esperemos y luchemos por enmendar y mejorar nuestra vida.
Yo les bendigo en el Nombre del Padre,
y del Hijo y del Espíritu Santo.
