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Danzas y danzantes

por Quetzali Hernández
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En la Romería de la Virgen de Zapopan llegan a participar alrededor de 250 grupos de danzas que representan una gran variedad de estilos, desde danzas prehispánicas como las de sonajeros y paixtles que se caracterizan por el uso de instrumentos de percusión y sonajas. Las coloniales, concheras y matachines; son danzas rituales sincréticas que combinan elementos prehispánicos y cristianos, con trajes coloridos, música con violín y guitarra, y pasos específicos que varían según la tradición. Los danzantes están organizados en tres cuarteles principales: Danzas Autóctonas de Zapopan, Danzas Chimalhuacanas del estado de Jalisco. Danzas Marianas. 34 mil 500 danzantes participan en la Romería.

Los danzantes, no solo del Estado sino de otras partes de México, a través del baile, presentan oraciones, promesas y agradecimientos en respuesta a una petición hecha a Dios cuya intermediaria, la Virgen de Zapopan, ha cumplido. Ellos engalanan esta celebración religiosa con sus vestuarios y penachos coloridos y sus pasos al ritmo de los tambores y otros instrumentos tradicionales.

La Romería de la Virgen de Zapopan, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2018. Este reconocimiento internacional destaca su gran importancia cultural y religiosa para México y fue el resultado de un largo proceso de trabajo para salvaguardar esta expresión cultural única.

Para Fray Miguel Ángel Alonso Chávez, hasta hoy, todavía Guardián de la Virgen de Zapopan, dijo que las danzas son un símbolo de la paz y hermandad. Propósitos de la danza religiosa: Alabanza y adoración. La danza sirve para expresar amor, honra y gratitud hacia Dios, a la Virgen María o hacia algunos santos. Permite una experiencia de conexión con lo divino y eleva el espíritu.

En las culturas antiguas: judíos, egipcios, griegos y romanos practicaban danzas sagradas en festividades y ceremonias para honrar a sus dioses. En muchas culturas nativas, como en el sur de Estados Unidos y México, las danzas tenían y aún tienen propósitos rituales, de comunicación con lo sagrado y como una forma de mantener la identidad.

La Biblia presenta la danza como una forma de alabanza y expresión de alegría a Dios en el Antiguo Testamento, con ejemplos como el de David y Miriam, y referencias en los Salmos, pero no la menciona explícitamente en las prácticas del Nuevo Testamento. La Biblia aconseja que todo se haga con orden y para la edificación de todos.

Ejemplos bíblicos de danza como alabanza: Éxodo 15,20-21. Miriam danzó con las mujeres después de que Israel cruzara el Mar Rojo. 2 Samuel 6,14-16: El rey David danzó con gozo delante del Señor al traer el arca del pacto a Jerusalén.

Hay contextos bíblicos negativos de la danza: Éxodo 32,19.
La danza de los israelitas alrededor del becerro de oro, provocando la ira de Moisés. Marcos 6,17-28, la danza de la hija de Herodes que condujo a la muerte de Juan el Bautista.

En resumen, en la Romería, las danzas son formas expresivas de manifestar la devoción por la Virgen, pero son también medios para vivir la experiencia religiosa. Las danzas son un lenguaje corporal de los sentimientos religiosos, son formas de alabar a la Virgen, son medios para pagar por los favores recibidos, son expresiones de amor, son formas de orar con el cuerpo, con el ritmo, con el movimiento. En Guadalajara, se ha mantenido la tradición dancística alrededor del culto la Virgen de Zapopan.

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