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Desarmar y construir la IA: Encíclica “Magnífica Humanitas”

por Gabriela Ceja Ramirez
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Abel Campirano Marín

El lunes 25 de mayo, se dio a conocer la Encíclica del Santo Padre León XIV, con el título “MAGNIFICA HUMANITAS” (Magnífica Humanidad), que aborda temas sobre la custodia de la persona humana frente a la inteligencia artificial.

Como dice la nota respectiva publicada por ACI Prensa: “La encíclica desarrolla la doctrina social de la Iglesia a la luz de la inteligencia artificial, situando las nuevas cuestiones sobre la dignidad humana, el trabajo y el bien común dentro de la tradición que va desde Rerum Novarum hasta Centesimus Annus y Laudato Si”.

Llega en el momento exacto en el que voces entendidas de los países desarrollados han estado reiterando la necesidad de establecer controles para el desarrollo de esta herramienta tecnológica del siglo XXI, que si bien es cierto que nos ha facilitado muchas tareas, también encierra severos desafíos y numerosos peligros.

El Deep Learning sin duda, es el principal reto a controlar, puesto que el llamado aprendizaje profundo de las máquinas, utiliza redes neuronales artificiales inspiradas en el cerebro humano para procesar datos complejos que escapan de la voluntad de los humanos creadores de la máquina.

En el año 1522, cuando Francisco López de Gomara presentaba su libro Historia General de las Indias, decía que «la mayor cosa después de la creación del mundo, sacando la encarnación y muerte del que lo crió, es el descubrimiento de las Indias». Yo creo que esta frase podría aplicarse perfectamente cinco siglos después, con motivo de la inteligencia artificial. Asombrosa y peligrosa.

LA DIGNIDAD HUMANA DEBE SER PRIMORDIAL

En el año 1921, Romain Rolland, publicó un libro cuyo título también podría encajar en el sombrío panorama que se nos muestra en caso de que la inteligencia atrtificial no sea debidamente limitada dentro de los moldes de la moralidad, la prudencia, la dignidad humana y sin perder de vista, como lo dice el Santo Padre, precisamente la dignidad y la importancia del ser humano que es primordial en interés.

El nombre del libro de Romain Rolland es “La rebelión de las máquinas o el pensar desencadenado”, y más sugerente no puede ser. Aunque la temática que aborda es muy diferente al tema de la inteligencia artifical, sin embargo aplica perfectamente a un deep learning desencadenado, sin límites, que acabaría con el hombre como lo conocemos, nos convertiríamos en autómatas maquino-dependientes, incapaces de tomar decisiones por sío solos y desprovistos de un elemento básico: la conciencia.

Usted, apreciado lector, puede constatarlo ahora mismo; tome su teléfono celular y en forma instantánea tendrá a su disposición su correo electrónico, hábitos de sueño, datos de salud, datos personales, su banco, mensajes de dos vías, por whatsapp, notas de voz,  tik-tok, instagram, facebook, las principales redes sociales están al alcance de su mano y no solo eso, háblele a su “asistente personal”, llámese Alexa o Siri, y tendrá inmediatamente no solo información, simplemente compañía, “alguien” con quien platicar, pero dese cuenta que con quien “platica” no es un ser humano, es inteligencia artificial pura cuya voz y respuesta obedece a comandos previamente diseñados por algoritmos, muchos de los cuales tampoco fueron creados con humanos.

LA IA COMO AYUDA

Claro que la inteligencia artificial bien manejada, controlada, es de suma utilidad; tenemos simplemente el uso de la robótica en intervenciones quirúrgicas de extrema precisión, pero los peligros de este avance de la tecnología se multiplican geométricamente conforme pasa el tiempo y no se establezcan controles eficaces.

En el capítulo tercero de la Encíclica, hay dos subcapítulos que constituyen a mi juicio la esencia sobre este tópico: “La inteligencia artificial, una ayuda valiosa que requiere atención” y “Responsabilidad, transparencia y gobernanza de la IA.”

La Carta Encíclica, la primera de Su Santidad, tiene un significado especialísimo y trascendental en estos tiempos, caóticos, llenos de cuestionamientos, de dudas y sobre todo de la proliferación de los falsos profetas que atentan contra la dignidad del hombre.

Lo invito a leer el mensaje del Papa, le será de mucho interés y servirá para normar nuestros actos, porque después de todo, la responsabilidad en el manejo de la inteligencia artificial no solo recae en sus creadores y auspiciadores sino en los usuarios que somos nosotros.

PAX TECUM   

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