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¿Desarme?

por Michelle Fletes Rubio
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Hace tres años se publicó que México era el quinto país del mundo con más armas sin registrar. Quien así lo afirmó fue el consultor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mexicana, Alejandro Celorio, durante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Entonces, se calculaba que “hay más de 13 millones de armas sin registro en circulación en nuestro país, a pesar de que las leyes mexicanas de posesión de armas son estrictas y solo existe una oficina administrada por el Ministerio de Defensa (…) para que los civiles puedan solicitar permiso y comprar armas de fuego”.
Según cifras oficiales, entre el 70 y 90% de las armas encontradas en escenas del crimen en México “se rastrean a su origen” en Estados Unidos, lo cual es un problema no sólo por la cantidad sino por sus características, puesto que muchas están diseñadas para uso militar.
Y ¿la responsabilidad para prevenir la exportación ilegal de armas de fuego a México, el Caribe, América Central y otros países de la región?
IMPULSAR LA RECONCILIACIÓN
¿Qué ha pasado de entonces a la fecha? ¿Se redujo la cantidad de armas en posesión de mexicanos con la trillada y aburrida frase: ‘abrazos y no balazos’? Quien eso inventó, propició, de muchas maneras el odio, la división, discordia y el deseo de muchos compatriotas de armarse por aquello de… En fin, diría alguien: ya para qué hablar de eso.
En reciente fecha, el 9 del presente, la titular de la Unidad de Asuntos Religiosos, Prevención y la Reconstrucción del Tejido Social, Clara Luz Flores Carrales, firmó un comunicado dirigido a los Obispos de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) expresando ahora sí el interés

por los múltiples esfuerzos y trabajos realizados por la Iglesia Católica en los Conversatorios por la Paz y en los Foros de Justicia y Seguridad:
“Esta movilización denominada Diálogos por la Paz, ha permitido valorar lo local, impulsar la reconciliación y la reconstrucción del tejido social e involucrar al mayor número de personas e instancias sociales y gubernamentales”.
DESARME VOLUNTARIO
El nuevo presidente de la CEM, Monseñor Ramón Castro Castro, percibe que por lo menos ahora sí hay interés de parte del Gobierno Federal de involucrar más a la Iglesia en sus estrategias para impulsar una cultura por la paz en las comunidades que presentan más signos de violencia. El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal deja que los Obispos en sus Iglesias locales escuchen a quienes desde las instancias gubernamentales hagan sus propuestas claras y concretas. Una de ellas es el desarme que desean las autoridades en turno. “Sí al desarme. Sí a la Paz”.
La finalidad es contribuir en la prevención y disminución de las lesiones, muertes accidentales, homicidios, feminicidios, así como cualquier otro delito o expresión de violencia en general… realizar un programa de desarme voluntario en espacios públicos y en colaboración con las Iglesias en los atrios de los templos… se buscará un diálogo constructivo. Por lo menos, la terquedad en decir que todo estaba bien en México, que los malos eran los anteriores gobiernos, parece, por lo menos parece, que empieza a desaparecer. El problema de las muchas e ilegales armas es muy serio, lo intuimos. Tiempo al tiempo…

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