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Desatando nudos: Patria potestad responsable

por Gabriela Ceja Ramirez
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ABEL CAMPIRANO MARIN

Los recientes casos de que nos hemos enterado y que han alcanzado amplia difusión en redes sociales, en los que menores de edad se han visto involucrados en hechos delictivos verdaderamente dramáticos, exige una seria llamada de atención para todos porque tenemos como sociedad una responsabilidad compartida.

La paternidad es un don de Dios, y como tal debemos preservarla siempre en su ejercicio con un sentido profundamente cristiano, en donde el amor al prójimo y la presencia de valores estén siempre presentes.

Si bien es cierto que los menores son inimputables por definición, no menos cierto resulta que la responsabilidad civil por la comisión de ilícitos cometidos por ellos recae en sus padres, tutores o en las personas que ejercen la patria potestad.

Y no es solo una mera opinión. La ley lo establece de manera clara. Los artículos 1397 y el 581 párrafo cuarto del Código Civil de Jalisco, y sus correlativos en las otras entidades federativas, así lo establecen, responsabilidad que se encuentra contenida en el capítulo de la responsabilidad por la comisión de hechos ilícitos.

Desde hace un buen tiempo he venido observando, sobre todo en matrimonios jóvenes, cómo de manera irresponsabl,e buscan entretener a los hijos menores con el uso de teléfonos celulares y tabletas sin la menor supervisión.

No solo eso, los hijos obtienen permisos para irse a fiestas, a pijamadas, a “reus” sin que los papás realmente nos percatemos de los pormenores, sin saber con quien se reúnen, quiénes son sus amigos y lo peor, quiénes son los amigos de sus amigos. Nos concretamos, si acaso, en llevarlos a la casa o al salón donde se llevará a cabo la fiesta y pasar a recogerlos a una hora determinada o a agenciarnos el favor de otro de los papás de los asistentes, o de plano, pagamos un servicio de plataforma porque nos da francamente flojera salir de la casa a altas horas de la noche.

El resultado es que no sabemos a ciencia cierta con quien se están reuniendo nuestros hijos, qué hacen, y los resultados son precisamente los que con horror vemos, como los casos de la electrocución o el estrangulamiento, como los recientes de las niñas que mencionaba al principio o el del muchachito que, armado, ingresó a la escuela y acribilló a sus maestras, y lo peor es que las consecuencias legales solo se limitan a la imposición de condenas más que moderadas para los menores responsables, dada su condición propia.

Y la solución no está solo en incrementar las penalidades para tratar de desincentivar la comisión de delitos cometidos por menores; debe ser más amplio su espectro de cobertura y, entre otras cosas, establecer responsabilidades pecuniarias que vayan más allá de la simple y arbitraria valoración de la vida que por ahora se fija, como si fuera mercancía, conforme a los parámetros de la Ley Federal del Trabajo.

Los daños causados por un homicidio son colaterales también; no solo la víctima directa sino su familia, sus compañeros, sus amigos, la sociedad en general, y quienes deben responder por su corresponsabilidad por el deficiente desempeño de la patria potestad son los padres, tutores o encargados de los menores delincuentes, debiendo extenderse la sanción más allá de la simple cuantificación del valor de la vida, como si tuviere un precio, aunque infortunadamente es el elemento legal para establecer una sanción pecuniaria por el homicidio, olvidando los juzgadores y los familiares de las víctimas que pueden ampliar los efectos, reclamando la responsabilidad civil objetiva de los que ejercen la patria potestad sobre el menor acusado y sentenciado.

Además, y yo lo hago aquí, ahora mismo, hacer un llamado como sociedad a todos, para que, quienes tengamos hijos y nietos, asumamos con plenitud la enorme responsabilidad que tenemos en su formación, supervisando sus amistades, sus actividades, y no como celadores de torquemadas, sino porque es una de nuestras obligaciones y deberes y, finalmente, es por el bien de nuestros hijos y el de nosotros mismos.

Convoco a una jornada de oración en las familias, para que el Espíritu Santo ilumine a los padres y les señale el camino del bien y que usted amable lector. Consulte los artículos del código civil que menciono en esta colaboración y se entere del marco legal de la patria potestad responsable.

PAX TECUM

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