Inicio Cultura y FormaciónDesde el corazón: : 40 días de escucha, amor y conversión

Desde el corazón: : 40 días de escucha, amor y conversión

por Gabriela Ceja Ramirez
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Querida Lupita:

En esta Cuaresma hemos estado discutiendo por las reglas o normas de la Iglesia.  Unos dicen que el ayuno es a fuerzas, sin comer nada, otros sostienen que no importa y que se puede cambiar por otra cosa.  Unos quieren cumplir con las formas y se enojan con quienes no lo hacen como ellos. ¿Cómo vivir la Cuaresma sin pelearnos por estas cosas?

Ana Sofia Z.

Hermana mía, Sofi:

La Cuaresma es un tiempo litúrgico de 40 días que la Iglesia nos ofrece cada año para prepararnos de manera profunda y sincera para la Pascua, recordando que Dios se hizo hombre en Jesucristo para salvarnos y enseñarnos el Mandamiento nuevo: “ámense unos a otros como yo les he amado” (Jn.13, 34).

Cumplir las reglas olvidándonos de la esencia es un absurdo que Cristo mismo despreció.

Este periodo es un camino de conversión, un tiempo donde nuestras familias pueden convertirse en “gimnasios” espirituales donde entrenar las virtudes cristianas —escucha, paciencia, indulgencia, caridad, perdón— y agradecer a Dios por su inmenso amor.

Podemos hacerlo así:

  • Escuchar a los hijos sin interrumpir ni juzgar, permitiendo que expresen sus inquietudes y alegrías.
  • Escuchar al cónyuge con paciencia, especialmente en los desafíos, sin reaccionar a la defensiva.

Tradicionalmente, el ayuno cuaresmal nos recuerda el ayuno de Jesús en el desierto, pero este tiempo también nos invita a ayunar de aquello que hiere nuestras relaciones.

  • Eliminar las palabras hirientes o el sarcasmo durante el diálogo familiar.
  • Evitar juicios rápidos y críticas destructivas.

La Cuaresma puede verse también como una especie de “taller espiritual” donde entrenamos las virtudes cristianas. Así como en un gimnasio fortalecemos el cuerpo, en la Cuaresma fortalecemos el alma:

  • Generosidad con quien tiene menos.
  • Perdón y reconciliación con quienes nos han causado dolor.
  • Gratitud por los dones recibidos.

Que estos 40 días sean para nuestras familias un tiempo para renovar el compromiso de amar como Cristo amó. Escuchemos con el corazón, ayunemos de lo que nos divide, y cultivemos palabras que construyan paz y reconciliación.

Lupita Venegas/ Psicóloga

Facebook: lupitavenegasoficial

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