Inicio EditorialDía de los Fieles Difuntos

Día de los Fieles Difuntos

por Quetzali Hernández
0 comentarios

PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Dos formas de recordar a los difuntos y una de exorcizar a los espectros. La forma cristiana de recordar a los fieles difuntos ha tenido tradicionalmente dos momentos, el día primero dedicado a celebrar a Todos los Santos, y también a cuantas personas murieron en la infancia, y el día 2, dedicado a orar por el eterno descanso de los que han muerto adultos. Oración y gratitud, perdón y conservación de la memoria, en eso radica esencialmente la celebración cristiana.

Hay otra muy vinculada con los procesos de mestizaje americano, que muchas veces no lograron superar el sincretismo inicial, según esa creencia el Día de los Muertos, vuelven sus almas, sedientas de comer, beber y hasta fumar, aunque hayan muerto de enfisema pulmonar o de tremenda indigestión. Esta forma de pensar tiene mucho que ver con el pensamiento asiático, particularmente entre los pueblos del extremo oriente, que también han creído que las almas de los difuntos regresan de donde están ávidas de volver a alimentarse de lo que en este mundo comían.

Estas creencias han dado origen a una folklórica muestra de todo tipo de expresiones culturales y gastronómicas. Para los cristianos son solamente eso, expresiones folklóricas, pues las almas de los muertos están ya en las manos de Dios y no tienen ninguna razón para andar en visitas culinarias anuales, toda vez que ya ni siquiera tienen necesidad alguna de alimentarse.

Los desfiles del Día de Muertos por otra parte son recursos turísticos que animan el comercio y ayudan a muchas personas, es como si alguien decidiera organizar un desfile de personajes tan ficticios como Blanca Nieves, la Cenicienta o la Bella durmiente, sólo que, en estos desfiles nuestros, el protagonista es la muerte, o si se quiere, la vida que se resiste a morir, o hace de calaveras y esqueletos otra forma de arte.

Los sajones en cambio, celebran la noche del 31 de octubre, en lo que llaman Halloween, o noche de brujas, en memoria de ritos ancestrales de origen germánico en que los espíritus malignos se sueltan por las calles chantajeando a los vecinos bajo la amenaza de lanzarles un maleficio si no cooperan, algo que deben de hacer de prisa, antes de que amanezca, y con la aurora venga la fiesta de Todos los Santos, vencedores del mal, es decir, bajo el sonido de las campanas se anuncia al mundo que el bien ha vencido a la noche, y la luz, a los espíritus perversos. Hoy día la noche de brujas ha perdido esta segunda parte, que es la que la redimía.

La comunidad cristiana está llamada a ser testigo de la enseñanza del evangelio acerca de los difuntos y del destino de sus almas, sin dejarse influenciar por creencias equívocas, ni por ello dejar de apreciar las múltiples y ricas expresiones culturales que de estas tres formasde celebración se derivan.
armando.gon@univa.mx

También te puede interesar