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Dos miradas del cine a la frustración en la pastoral

por Quetzali Hernández
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Sergio Padilla Moreno

Escena de la película El Padrecito

Uno de los grandes retos que enfrentan tanto Sacerdotes, religiosos, religiosas, catequistas y agentes es el manejo de las experiencias que implican fracaso y frustración dentro de los proyectos pastorales, pues son situaciones que, según se enfrenten y manejen, nos pueden romper por dentro, sumir en desalientos o, bien, si se manejan adecuadamente, ser un estímulo para ganar en sabiduría y fortaleza. El hecho es que las frustraciones en los proyectos pastorales de todo tipo son algo común, y muchas veces cuesta trabajo aceptarlos y, por tanto, manejarlas de una manera luminosa.

Hay una escena que siempre me llamó mucho la atención en la película cómica El Padrecito (1964), protagonizada por Mario Moreno “Cantinflas”. Casi al final, el cacique del pueblo le escribe una carta al Padre Damián (Ángel Garasa), negándose a cederle el terreno que le había prometido para la construcción de un dispensario. Al terminar de leer la carta, el P. Damián comparte sus sentimientos: “¿Qué habrá podido suceder? ¿Por qué este cambio? Ese dispensario era la gran ambición de mi vida. Me duele no poder realizarla. Era como el broche de oro de mi carrera eclesiástica. Después de haberlo construido, podría haberme retirado tranquilo, pero ahora me parecerá que mi vida ha sido un fracaso, un rotundo fracaso. No dejo nada detrás de mí.” Acto seguido el P. Sebastian, interpretado por “Cantinflas”, le trata de animar: “¿Cómo que no deja nada padre? Deja usted cariño, deja usted muchos cristianos, y a lo mejor hasta un dispensario.

Escena de la película Elefante blanco

En una película de tono abiertamente más dramático también se toca el tema de la frustración sacerdotal. Hablamos de Elefante blanco (2012), realizada en Argentina y dirigida por Pablo Trapero. En ella se nos muestra la historia del P. Nicolás (Jérémie Renier) y el P. Julián (Ricardo Darín), quienes realizan su labor pastoral en una zona urbana muy pobre y marginada de la ciudad de Buenos Aires. Además de atender las necesidades propias de sus responsabilidades en la Parroquia, el proyecto de pastoral social los lleva a gestionar, junto con la gente, un proyecto de construcción de casas dignas, pero se tienen que enfrentar a la burocracia gubernamental para obtener los recursos, y al escaso apoyo de su Obispo. Por otra parte, los Padres y laicos que los acompañan en el proyecto enfrentan, de primera mano, la violencia de los grupos locales de narcotraficantes, y ven, con mucho dolor y frustración, cómo terminan violentados los jóvenes que ellos tratan de encauzar y rescatar de las garras de esos ambientes. Casi el final de la película, y frente a la frustración que enfrentan, el P. Julián le comparte al P. Nicolás: “Estoy muy cansado. A veces tengo ganas de mandar a todos a la… Cuando me piden algo, yo quiero decir: no sé, no lo consigo, no puedo, váyase a la… señora. A veces ni siquiera puedo mirarlos a los ojos y eso nunca me había pasado. Estoy lleno de ira y cada día más enojado. Tengo miedo. No quiero terminar odiando a todo mundo”. Ante esto, el P. Nicolás lo invita a rezar.

padilla@iteso.mx
Elefante Blanco – Película Completa https://www.youtube.com/watch?-v=XG9cXT0TJOY&t=4292s

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