PBRO. JOSÉ MARCOS CASTELLÓN PÉREZ
El pasado jueves 20 de febrero, en las instalaciones del Seminario de Misiones, en el poblado de López Cotilla, se llevó a cabo una reunión que congregó a Vicarios Episcopales y Decanos de nuestra Iglesia particular. Dicha reunión fue convocada y dirigida por el Equipo de la Vicaría de Pastoral de Guadalajara.
Mientras un grupo de Decanos, los últimos en ser nombrados, recibían una capacitación para ejercer con responsabilidad creativa la misión encomendada; otros, discernían sobre las tareas más importantes del Decano, como son las visitas a las parroquias y la animación del proceso pastoral diocesano.
Los Vicarios Episcopales, por su parte, reflexionaron y discernieron sobre los equipos eclesiales en la organización pastoral de los Decanatos y Vicarías territoriales. Por su misma identidad, tanto el Decanato como la Vicaría Episcopal tienen dos quehaceres fundamentales: el primero es la formación integral y permanente, así como la fraternidad del presbiterio; el segundo, la animación y organización pastoral subsidiaria para que se logre, en todo el territorio diocesano, una pastoral orgánica y de conjunto.
Para atender la primera tarea, estas instancias eclesiásticas, el Decanato y la Vicaría Episcopal, se organizan y coordinan por aquellos que son nombrados por el Obispo para presidirlas, es decir, el Vicario Episcopal, los Decanos y Subdecanos, incluso los secretarios de dichas instancias. Para la segunda tarea, la de animar y organizar la vida pastoral, se invita a que en todos los Decanatos y Vicarías Episcopales haya participación y representación de la vida consagrada y de los laicos; lo que comúnmente llamamos “Equipo Eclesial”.
Se reflexionó y discernió precisamente sobre la importancia de la representación, en el marco de la eclesiología de comunión y participación. El presbiterio del Decanato o de la Vicaría está representado precisamente por el Equipo Nato. Los laicos y miembros de la vida consagrada son representados por aquellos que, desde su parroquia, participan corresponsablemente en la vida eclesial y en la acción pastoral de la comunidad parroquial; nunca al margen de la parroquia.
La representación, especialmente de laicos, se da en círculos concéntricos: primero y central en el Equipo Coordinado Básico de la parroquia, en el que representan a su pequeña comunidad, equipo o grupo. En segundo lugar, el equipo decanal de las distintas áreas de la acción pastoral, que alguna vez sería convocado y consultado por el Equipo Nato, resultando de esta convocación el tercer círculo.
Esta forma de entender la eclesialidad nos compromete más que el mero convocar laicos y religiosos a juntas con tinte de compadrazgo y con la tentación clericalista para cumplir con un buen propósito, muchas veces sin objetivo alguno. Se trata, más bien, de apostar por una pastoral de conjunto que busca fortalecer la vida pastoral de la parroquia con la ayuda subsidiaria de los equipos decanales y vicariales de las distintas dimensiones de la pastoral. Esto permite una mayor riqueza y representación desde la base misma que es la parroquia y potenciar de forma específica y cualificada cada dimensión de la vida pastoral.
