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EJERCICIOS BIBLICOS – III Domingo de Cuaresma

por Quetzali Hernández
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¿De qué ataduras me quiero liberar para fructificar y ayudar a mis hermanos?

PBRO. J. JESÚS SUÁREZ ARELLANO

Lee las lecturas completas las veces que necesites.

Éxodo 3, 1-8a. 13-15: Yo-soy le revela a Moisés que está atento a su pueblo elegido y que lo quiere llevar a la libertad.

  • Salmo 102: El Señor concede favores, perdona, sana, salva, ama tiernamente, hace justicia, muestra sus caminos, es clemente, compasivo y paciente, ¡por eso lo bendecimos!
  • 1 Corintios 10, 1-6. 10-12: Dios “bautizó” a su pueblo haciéndolo atravesar el Mar Rojo y guiándolo con una nube, luego, lo alimentó en el desierto. Empero, muchos israelitas fallaron y perecieron. Esto sucedió y se escribió como una advertencia para no caer.
  • Lucas 13, 1-9: Dios es un viñador bueno y paciente que da tiempo para convertirse y dar fruto. No castiga inmediatamente ni es vengativo.

Hoy reflexionamos sobre algunas hermosas características de Dios: es paciente y misericordioso, es cercano y está dispuesto a escucharnos, nos da advertencias, saca lo mejor de nosotros y trabaja con ello, desea que tengamos una fina sensibilidad ante el sufrimiento de nuestros hermanos, confía tanto en nosotros que nos da una misión específica a cada uno, respeta nuestra libertad y es paciente y misericordioso.

Él busca a Moisés, lo llama y envía para liberar y salvar… Dios no salva solito, requiere nuestra colaboración para realizar sus planes, nos da nuevas oportunidades, confía. Su amor, como la zarza ardiente, es infinito hacia quien sufre, es proactivo y servicial.

Dios le pide a Moisés que se descalce. Esto parece ser una invitación a descubrir, tocar y reverenciar “lo sagrado” en nuestras vidas y contextos cotidianos; Dios está en nuestras casas y cosas. Necesitamos descalzarnos, como Moisés, para desarrollar un contacto íntimo, profundo y directo con Dios. ¿De qué necesito despojarme para poder “tocar” a Dios?

Moisés, quizás por sus pecados, temía aproximarse y dialogar con Dios. Frecuentemente, nosotros tampoco queremos acercárnosle… ¿Pienso que es castigador o que no soy digno de él? Pero, Dios no reprocha nada del pasado, a él sólo le interesa la misión: “Yo te envío”.

Dios nos acompaña con cariño y nos bendice, pero, no todos le correspondemos. No todos trabajamos para obtener bendiciones y crecimiento en cada acontecimiento de nuestra vida. Un dolor puede servirnos para cultivar la paciencia o la desesperación; para desarrollar cercanía con Dios o para alejarnos de él y hundirnos en la amargura, el resentimiento y la depresión ¿Cómo reacciono ante el dolor?

Hoy, somos invitados a percibir la vida con esperanza y a comprender que tantas bendiciones no pueden quedar sin frutos… Jesús nos da otra oportunidad de recibir “cuidados” y “abono” ¿Qué significa esto para mí? ¿Cómo puedo dejarme abonar? (El abono suele provenir de algo inservible y “descartable”, pero impulsa para dar frutos nutritivos)

  1. Descubre prójimos y “lugares” (cercanos a ti) llenos de sufrimiento causado por la injusticia… Ora, reflexiona, ¿cómo puedo aliviarlos y ayudarles para que sean fructíferas?, ¿Puedo compartirles algunos de mis múltiples frutos?
  2. Imagina que, como Moisés, te encuentras con Dios… ¿Qué limitaciones me autoimpongo ante él? ¿Cómo puedo confiar más en él como él confía en mí?
  3. ¿En qué me parezco a la Higuera que quieren cortar? Conversa con el Viñador.
  4. Agradece al Señor que te libera e invita a convertirte cada día más para que lo ayudes a liberar y convertir a tus hermanos… También, pídele un corazón como el suyo: paciente y compasivo con todos.

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