
¿QUÉ NOS DICE DIOS HOY EN SU PALABRA?
Lee las lecturas completas las veces que necesites Isaías 43, 16-21: Dios anima al pueblo en el destierro: Las obras realizadas para liberarlos de Egipto no se comparan con las que realizaré para salvarlos nuevamente.
Salmo 125: Alegrémonos porque Dios hace maravillas por nosotros. Se siembra con dolor, pero se cosecha con alegría.
Filipenses 3, 8-14: Conocer, amar, imitar y unirse a Cristo es lo más importante, por eso, dejemos el pasado, experimentando su muerte y resurrección y conquistemos la meta para la que nos conquistó.
Juan 8, 1-11: Jesús no juzga ni condena; perdona y da nuevas oportunidades. Como con la mujer adúltera.
REFLEXIONEMOS:
Hoy, en la oración colecta, pedimos al Padre que “avancemos animosamente hacia aquel grado de amor con el que su Hijo se entregó a la muerte”. Existen grados en el amor y, para llegar a ser misericordiosos y capaces de perdonar, necesitamos liberarnos de ataduras pasadas y ejercitarnos en el estilo de amar de Dios. ¿De qué calidad es mi amor hacia mis hermanos y enemigos?
En la escena evangélica, notemos cómo Jesús no participa en la violencia y con sus gestos, actos y palabras rompe la inercia del grupo, consiguiendo que cada uno se examine a sí mismo antes de apedrear a aquella mujer. ¡Ni siquiera condena a quienes querían matarla! ¿Qué aprendo de su actuar?
Él nos hace “percibir” con su mirada. Quiere renovarnos, confrontarnos y abrirnos a nuevos caminos, a reblandecer lo seco y a encontrar racionalidad y ternura en medio de la agresividad.
El salmista dice: “al cargar la semilla iban llorando, regresarán cantando con sus gavillas”. Recordemos momentos en los que batallamos entre sufrimientos, sin perspectivas claras de futuro, confiando en Dios y perseverando hasta dar frutos. Pablo, al conocer a Jesús, cambió sus valores, restó importancia a muchas cosas, invirtió todo en su misión, se sintió justificado y lleno de su amor, aceptó asemejársele en su muerte y resurrección. Es todo un itinerario espiritual, ¿en qué paso de este proceso voy?
Los escribas y fariseos, de corazón duro, no concebían un Dios amoroso y capaz de perdonar e, interpretando los mandamientos agresivamente, condenaban con facilidad. También nosotros, cuando nos falta la experiencia del amor cristiano, aunque no seamos “malos”, proyectamos sobre los demás nuestras distorsiones internas y los condenamos inadvertidamente. Jesús quiere que nos reconozcamos tan frágiles como nuestros prójimos caídos para que seamos misericordiosos e interpretemos sus enseñanzas de forma amorosa, respetuosa y promotora de todo ser humano. Ciertamente, Jesús no solapa a nadie, sino que invita cariñosamente a cambiar: “vete y no peques más”. ¿Me conquista su modo de ser? ¿Quiero actuar como él?
TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA ESTA SEMANA:
1.Elige a una persona que te parezca molesta y a quien críticas.
¿Qué es lo que condenas en ella?
¿En qué te pareces a ella?
Al descubrir tus características parecidas.
¿Puedes seguir condenándola? ¿Qué crees, Dios la condena o la comprende?
(Repite este ejercicio con otras personas)
2.¿Creo o no en el perdón de Dios?
Cuando creas que el perdón no es posible, responde:
¿Qué experiencias me impiden creer en el perdón de Dios?
Quizás, necesitas más tiempo para descubrir en qué parte de tu vida te “atoraste”. Así sabrás lo que debes reeditar.
Si experimentas dificultades, busca orientación profesional o dirección espiritual (o ambas), según sea el caso.
3.Pídele al Misericordioso que te ayude a reconciliarte contigo mismo y con tus prójimos. Y que tu meta sea vivir como Jesús.
