JESÚS VENCE NUESTRAS TENTACIONES
PBRO. J. JESÚS SUÁREZ ARELLANO
La Cuaresma nos ayuda a fortalecer nuestra relación con Dios, fomentar el amor concreto al prójimo y mejorar nuestro equilibrio personal. Así nos preparamos para celebrar la Pascua.
Durante este tiempo, te iremos ofreciendo un tema cada semana (cinco en total) basado en las lecturas dominicales para guiar tus reflexiones y tu conversión, los puedes tomar como ejercicios espirituales.
¿QUÉ NOS DICE DIOS EN ESTE PRIMER DOMINGO DE CUARESMA?
Génesis 2, 7-9; 3, 1-7: Esta narración simbólica describe nuestra permanente tentación de percibirnos como dioses, dueños absolutos de nuestra vida y felicidad…
Mateo 4, 1-11: Jesús venció las tentaciones que se nos presentan a todos: el encanto del placer sensible, de la vanagloria y del poder… Quien vence la tentación se capacita para servir…
REFLEXIONEMOS:
Jesús, como verdadero hombre, podía tener tentaciones. De hecho, el Evangelio nos lo presenta enfrentando las mismas tentaciones de cualquier otro ser humano: placer, vanidad y dominio.
Mateo describe a Jesús venciendo las tentaciones mediante la toma de decisiones clave sobre su misión y el tipo de salvador que quería ser. Él, confiando en la Palabra de Dios y sin manipularlo, evita el camino fácil y placentero pues comprende que la renuncia, el servicio y el amor conducen a la plenitud de la vida.
Hay impulsos que forman parte de nuestra naturaleza, están dentro de nosotros con la misma libertad que Adán y Eva experimentaban en el paraíso. No obstante, en ciertos momentos de nuestra vida, descubrimos la necesidad de ser guiados por valores más elevados. Es como si despertáramos y nos diéramos cuenta de nuestra desnudez y que somos más que sólo biología hambrienta, o necesidad de fama y poder; poseemos mente y espíritu.
Y, si aspiramos a una vida más madura y santa, con sentido y propósito, es indispensable que todas nuestras dimensiones estén constantemente equilibrándose, necesitamos mayor reflexión y desarrollo espiritual, practicar ejercicios de autocontrol y tomar decisiones éticas, estar vigilantes y discernir las opciones, desafíos y tentaciones de cada día. ¿Percibo la tentación como oportunidad de enfrentar mis limitaciones y crecer? ¿Qué me impide confiar en mí, en los demás y Dios para desarrollarme?
Nos conviene revisar cómo hemos manejado las tentaciones en nuestra vida y pedirle a Dios su ayuda y sabiduría para no caer en ellas. Es que, a veces, aunque sabemos que las tentaciones son oportunidades de crecimiento y fortalecimiento, vendemos nuestra voluntad por un poco de satisfacción y luego caemos en un infierno de insatisfacción y dolor… ¿Cuáles serían las consecuencias de seguir cayendo en las tentaciones?
En esta Cuaresma, más que sólo abstenernos de algunas comidas o de mortificar nuestro cuerpo con penitencias, deberíamos meditar y replantearnos, a la luz de la Palabra y el ejemplo de nuestro Hermano mayor, la fidelidad a nuestra misión en favor de nuestros hermanos más frágiles… ¿Percibo la Cuaresma como un camino de reflexión, desarrollo y conversión al camino correcto?
TE PROPONEMOS LOS SIGUIENTES EJERCICIOS PARA LA SEMANA:
Descubre cuáles son las tentaciones en las que caes más habitualmente:
En relación con mi familia… Cónyuge, hijos, hermanos…
En mi lugar y con mis compañeros de trabajo…
En mi Parroquia y con la Iglesia en general…
En mi relación con Dios…
Ante cada una de estas conductas o reacciones inadecuadas, planea cómo reaccionarás diferente la próxima vez que se te presente la oportunidad…
En tu diálogo diario con Dios, recita el Salmo 50, aprópiate de él, adáptalo – por escrito – a tus situaciones concretas…
