FABIÁN ACOSTA RICO/UNIVA

Si estás pensando en tener un hijo por estas fechas, felicidades: será parte de la generación Beta, sucesora de la Alfa (2010-2025). Las generaciones no se definen por el año de nacimiento, sino por el contexto cultural y tecnológico que moldea sus valores, metas, hábitos y mentalidad.
Por ejemplo, la generación X (1965- 1981) vivió con música de Madonna, la trilogía original de Star Wars, tareas en máquinas de escribir y el temor de una guerra nuclear. Fueron testigos del fin de la Unión Soviética y crecieron con una visión global del mundo. Antes, los Baby Boomers (1946-1964) presenciaron la llegada del televisor, el alunizaje de Neil Armstrong y experimentaron con drogas psicodélicas en la era New Age, marcados por el movimiento hippy y su lema de “amor y paz”.
Las generaciones Millennials (1981- 1996) y Centennials (1996-2010) nacieron en un mundo digital, rodeados de computadoras, Internet y videojuegos. Este último sector, con ingresos de 187,700 millones de dólares en 2024, es un pilar cultural.
GENERACIONES DE CAMBIOS
El gran cambio para la generación Beta será la inteligencia artificial (IA). Este grupo, nacidos entre 2025 y 2039, crecerá en un entorno donde la tecnología no solo influirá en sus vidas, sino que redefinirá lo cotidiano. El término Beta alude tanto al alfabeto griego como al concepto de prototipo tecnológico: serán moldeados por una acelerada revolución cultural y tecnológica.
Sus vidas podrían incluir nanas robóticas, viajes espaciales y conexiones directas entre cerebros y chips. Incluso,
algunos podrían alcanzar la inmortalidad mediante proyectos como Avatar 2045. Sin embargo, también enfrentarán retos como el cambio climático, la escasez de agua, pandemias y conflictos en un mundo multipolar.

Aunque la generación Beta está por definirse, podemos especular sobre su desarrollo. La línea entre lo digital y lo real será borrosa; convivirán con realidad aumentada y el metaverso como parte de su vida cotidiana. La IA será una mentora que aprenderá de ellos, fomentando una relación simbiótica que impulsará la fusión entre hombre y máquina.
ASISTENCIA ROBÓTICA
Desde la infancia, contarán con asistentes robóticos como el Optimus de Tesla, diseñado como niñero, sirviente y secretario. Aunque inicialmente será un lujo de 20,000 a 30,000 dólares, con el tiempo se masificará y se volverá accesible, como ocurrió con los teléfonos celulares.
El cambio climático será un desafío heredado. Vivirán rodeados de tecnología demandante de recursos, por lo que deberán equilibrar su estilo de vida con una mayor conciencia ecológica y buscar la sustentabilidad.
En el terreno de la diversidad, serán testigos del transhumanismo: avances en ingeniería genética, ciborgs y tribus genéticas podrían convertirse en realidad. Tal vez algunos Beta no sean concebidos de manera biológica tradicional, sino mediante sofisticados procesos de manipulación genética. Ante tantas incógnitas, el futuro de esta generación es un campo fértil para la imaginación. La única certeza es que estarán inmersos en un mundo donde la tecnología y los avances científicos seguirán transformando la humanidad.

