
Desde el Corazón
QUERIDA LUPITA:
Veo que hay personas a las que todo se les da y otras a las que nada bueno les llega. Unos lo tienen todo y en exceso, otros no tienen nada. Vivo rodeada de injusticia y eso me deprime. Yo creo que tengo todo para estar bien, pero no sé por qué no puedo ser feliz.
María del Carmen C
HERMANA MÍA, MARYCARMEN:
Somos unidad de cuerpo, alma y espíritu. Cuando una de estas áreas está enferma, las otras se afectarán también. Si sentimos una tristeza constante y tenemos pensamientos de impotencia, es probable que esto tenga una base biológica, por lo que convine hacerse estudios médicos. Hay casos en que un endocrinólogo detectará un problema de tiroides, o un neurólogo o psiquiatra identificará la necesidad de un neurotransmisor cuya función ha disminuido o se ha incrementado en forma inadecuada. Podría incluso tratarse de problemas con la alimentación y un buen nutriólogo te orientará al respecto.
Además, como seres integrales que somos, el acompañamiento emocional terapéutico puede hacer mucho bien. En este rubro, podemos enriquecernos con buena filosofía.
Te presento aquí las 10 reglas de Schopenhauer para ser feliz:
Evitar la envidia. Nunca te compares ni compitas con otros. Agradece
lo que eres tú.
- Aceptar que el sufrimiento es inherente a la vida, esto nos ayuda a sobrellevarlo mejor
- Enfocarse en el presente y el futuro. El pasado no lo podemos cambiar, aprender de él y seguir adelante
- Disfrutar los momentos felices. Estimar y gozar las pequeñas alegrías cotidianas
- Aprender cosas nuevas siempre. El crecimiento personal es una fuente de satisfacción natural y muy eficaz
- Cultivar buenos amigos, rodéate de personas positivas.
- Agradecer por todo lo que se tiene. Dejar de poner el acento en lo que falta y valorar lo que sí hay en nuestra vida Mantener una buena salud. Cuidar de mente y cuerpo responsablemente Saber vivir en el presente Reduce tus expectativas, evita decepcionarte esperando la perfección. La felicidad plena no se alcanza en esta vida, hay que gozar de la paz y la tranquilidad que podemos experimentar cuando aceptamos con paz la realidad tal como es. La Palabra de Dios nos ofrece una vida plena de camino al cielo y nos otorga un consejo formidable: “pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en Él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas” (Sal. 36, 39a).
Lupita Venegas/Psicóloga Facebook: lupitavenegasoficial

