Con frecuencia vemos en Guadalajara carreras atléticas. Competencias en donde algunos resultan triunfadores. Pero, domingo a domingo, otros caminan o corren, no con el afán de ganar. No pretendiendo competir, sí, en cambio, haciendo ejercicio, cuidando la salud. Al movernos deportivamente, todos experimentamos las ganas de vivir, y en general, en una sintonía mejor con la vida, que vale la pena renovar constantemente.
Ello es tener ilusión y vivir por y con el deporte. Pero a mí, ahora, me interesa el arte y voy a hablarles sobre él y sus ventajas en la familia. Tenemos que decir que una preocupación importante del pueblo griego estuvo en ese tema. Incluso anteriores a ellos, los egipcios y mesopotámicos eran espléndidos exponentes de lo que el arte significó para sus pueblos, como aspiración a más, y a la belleza en todos sus modos, y por supuesto, a la hora de la verdad, ella es soporte del ser en toda la humanidad.
Claro, seamos sinceros, entonces se vivía un tanto más recogido en la familia y en general el pueblo estaba ajustado a las verdaderas exigencias del arte. Hoy, la dispersión nuestra, nos inhibe de esto, y además sabemos que la primera condición del arte moderno es liberarse de cualquier apego a la moral, en nombre de una autoproclamada autonomía. Y la verdad, es difícil saber de qué autonomía hablan cuando saben muy bien que no tienen casi ninguna, si no es la de su propio miedo enraizado en la nada de sus valores, que los aplastan. Claro es la misma lucha post-modernista que busca en absoluto eludir lo que ellos llaman toda manipulación, venga de donde venga. Aquí no hay más principios que los de mi aparente y soberano propio hacer, en función, por supuesto, de su propio saber y querer egoístas. Los hombres de fe, sin embargo, no se sienten manipulados, y creen además poder hacer y crear en función de la alta valoración que dan por ejemplo a esa gran opción del amor. Y de ahí puede y debe arrancar una fuerte posibilidad creadora.
Nos hace falta, una vida espiritual más fuerte, y delicada al mismo tiempo, y esto se crearía, desde luego, como una fuente poderosa que el hombre posee y que es capaz de vivir en su familia, y en sus relaciones con los demás. Me re ero al amor. Hoy nos falta este precioso momento, que funde todas las características de la familia y dándole el sentido más genuino y auténtico de la relación nos eleva incluso a las mejores condiciones artísticas y creativas del hogar.
El arte, por otra parte, es participado desde todas las condiciones fundamentales humanas. Es decir, se hace arte al hablar. Hay personas que son muy específicas en su modo de expresarse y bien podemos decir que viven el arte al hablar y lo expresan así. Escucharlos, es siempre un gozo especial. Claro, no son muchas las personas que gozan de un don como este, pero de que las hay, las hay.
Concluyamos: no somos pocos los mexicanos que tenemos que soportar, lo que algunos exfutbolistas hacen, ya instalados en los medios de comunicación modernos. Saben de futbol, no hay duda. Lo que no saben es como expresarse. Repetitivos unos, pobres es su léxico otros y, lo más triste, irrespetuosos con sus entrevistados y con lo que se animan a escucharlos. Para eso, también se necesita arte.
