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El día de la Virgen

por Quetzali Hernández
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PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO

Es interesante observar cómo un acto sencillo y piadoso que comenzó espontáneamente en 1691, y luego de visitas intermitentes, se formalizó y juramentó en 1734, es decir, la buena obra de acompañar la Imagen de la Virgen cuando regresa a su Santuario, se ha convertido con el paso de los años y de los siglos en todo un acontecimiento que marca el calendario religioso de esta gran región de México.

Acontecimiento que convoca a las raíces propias de la gente de estas tierras, porque les recuerda de múltiples maneras sus orígenes propios, verificables, ajenos a cualquier ideologización o manejo. Acontecimiento identitario, porque con el pasar de los tiempos esta pequeña Imagen de la Virgen dio identidad a Guadalajara, y a su vasta región, al punto de ser la misma imagen un libro abierto de nuestra historia.

Acontecimiento de la gran familia de Dios que congrega e integra no sólo a los miembros de una determinada familia sino a toda una generación de familias, pues esta tradición se ha ido transmitiendo, sobre todo, de padres a hijos, de abuelos a nietos, en una cadena de ascendientes que toca sus fuentes primigenias.

Acontecimiento cosmopolita, porque ha integrado a personas de todos los municipios de Jalisco, y ahora de todos los estados del país, desde el momento en que gentes de todas partes se han venido a vivir aquí y han hecho suya nuestra célebre tradición. Lo mismo está ocurriendo con los latinoamericanos que desde diversos países viven ahora en esta tierra, y aún con migrantes de otros continentes, como los católicos de origen hindú.

Así, en el acto sencillo de llevar a la Virgen, vibra de nuevo la sangre indígena al son de los atabales y de los cascabeles, la rica herencia española de la fe cristiana que se agita rítmica en banderas y estandartes, los mil rostros del mestizaje, los momentos de triunfo y de pesar de nuestra historia, de los grandes logros y las limitaciones, siempre bajo este venerable emblema, al que nuestro pueblo llama Nuestra Señora de Zapopan

De la gran fiesta de la “Llevada de la Virgen”, existe un increíble acerbo fotográfico prácticamente desde que la fotografía se asentó en Guadalajara; cuando miramos esas panorámicas que a lo largo de ya casi 100 años han dejado imagen impresa de esta celebración, acaso el único título que podríamos ponerles es el de “la  esta de la gratitud y de la afirmación de la fe”.

Pero esta  esta que comenzó de manera espontánea hace 291 años, hoy es la solemnidad de Nuestra Señora de Zapopan, Patrona de la Arquidiócesis de Guadalajara, con Misa y oficio propios, una celebración que honra a la santísima Virgen María en esta venerable Imagen, y la reconoce como evangelizadora constante, pacificadora y generala que impulsa a sus hijos a mantener el buen combate de la fe, mirando de frente la vida y sometiendo el egoísmo, origen de tantos males en nuestra sociedad.
armando.gon@univa.mx

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