Pbro. Juan Javier Padilla Cervantes

A 70 años de la prodigiosa recuperación del Lago de Chapala
Hace 70 años el Lago de Chapala tuvo una prodigiosa recuperación, cuando estuvo a punto de desaparecer en medio de una prolongada sequía, en el transcurso de las décadas de 1940 a 1950; mientras unos buscaban su recuperación y otros su extinción, el Arzobispo de Guadalajara, Don José Garibi Rivera, acudió a la intercesión de la Santísima Virgen de Zapopan, solicitando su auxilio.
En 1955, la sequía de seis años cedió a un temporal copioso en lluvias, subiendo el nivel del lago hasta las gradas del templo parroquial de Chapala. La crónica del Padre Miguel Pérez señala que el 19 de diciembre de 1955, en jubilosa romería, fue trasladada la Santísima Virgen de Zapopan a la población de Chapala, y señala:
Al iniciar su paso triunfal la caravana, que hasta entonces había sido de carros, ahora se unía a la muchedumbre de fieles de toda clase social que en ese lugar se habían dado cita. Cuando nuestros ojos vieron por primera vez al recuperado Lago, salió al encuentro de la comitiva, el ejemplar Sacerdote, Sr. Cura D. Raúl Navarro, alma de esta apoteósica romería”
Luego se integraría un nuevo contingente de charros, pueblos originarios, bandas de guerra y de música, danzas, agrupaciones piadosas, colegios vistosamente engalanados todos ellos, y a la Guardia de la Virgen, se unió la de los marinos del Lago.
“EL LAGO ES TU TROFEO DE VICTORIA”
Los arcos se desgranaban de un lado a otro con textos alusivos al portento de la Virgen: “Extiende tu manto de Reina sobre nuestro mar Chapálico”. “Fuentes y mares bendecid al Señor”… “El lago es tu trofeo de victoria”
A la entrada del templo Parroquial se dio la bendición por primera vez al lago con la venerada Imagen. El Sr. Cura Navarro, con palabras de gratitud, hizo públicos sus sentimientos en que, por mediación de la Santísima Virgen de Zapopan, se realizó la recuperación.
El cronista narra que el Excmo. Sr. Garibi, prorrumpió en una acción de gracias, “Santísima Señora, has visto este espectáculo; tú lo ha provocado, todos hemos venido a dar testimonio de nuestra gratitud. Lo has visto: Guadalajara te quiere, Guadalajara y todo Jalisco en Ti ponen toda su esperanza.
Mira, Santísima Señora, hace muchos años que nuestro corazón se oprimía al contemplar el espectáculo tan doloroso del alejamiento del lago, y ahora Señora, has hecho volver el agua; has hecho volver la alegría a nuestros corazones. Tú viste esta hermosa mañana cómo muchos de tus hijos han rezado, han cantado alabanzas y han llorado de gratitud y de amor hacia Ti. ¡Gracias, Santísima Señora!”.
APLAUSOS Y VÍTORES
Un aplauso nutrido y vítores a la Santísima Virgen cerraron el acto culminante de ese gran día; momentos después se cantó la Salve Regina. Concluido el canto de la Salve, fue conducida la Imagen al interior de la Parroquia que lucía hermosos cortinajes azules adornados con redes; dicha Imagen fue colocada sobre una enorme concha que navegaba sobre una lancha.
Durante las noches en que estuvo la Virgen, se le hizo guardia por turnos, y el Padre Miguel Pérez, el cronista, narra que el día 19 por la noche, a las 22 horas, la plegaria varonil se unió al silencio nocturno para así engarzar su perla de oraciones a las ya engarzadas en la diadema de agradecimiento que circundaba las sienes de la celestial Señora. La Adoración Nocturna fue la realizadora de ese hecho.
Siendo integrante de la Schola Cantorum, el entonces seminarista Felipe Aguirre Franco, fue parte del Coro, participando en la sagrada Eucaristía. Hoy es Obispo Emérito de la Diócesis de Tuxtla Gutiérrez.
