Sergio Padilla Moreno

Hace unos días, gracias a la recomendación de mi estimado amigo y colega Héctor Jiménez, con quien comparto puntos de vista y análisis de películas en el programa Cine: Miradas a la Vida en Apostolicus 1370 (www.apostolicus.com), tuvimos la oportunidad de hablar sobre la magnífica película Origen (Origin), actualmente disponible en Netflix. Esta obra es altamente recomendable, ya que ofrece una perspectiva profunda sobre uno de los mayores problemas que enfrenta actualmente la humanidad: la raíz que genera las desigualdades de diversa índole y sus inherentes violencias.
La película está basada en el libro Casta: el origen de lo que nos divide, así como rasgos biográficos de la periodista Isabel Wilkerson (1961), quien fue la primera mujer afroamericana en ganar el prestigiado Premio Pulitzer, uno de los más grandes reconocimientos a nivel mundial para quienes ejercen el periodismo.
Según se lee en la información oficial, la película “explora cómo los sistemas de opresión, aparentemente dispares, como el sistema de castas en la India, la esclavitud en los Estados Unidos y el nazismo en Alemania, están conectados por una jerarquía social oculta que trasciende fronteras y culturas.

Según Wilkerson, esta jerarquía, a la que denomina “casta”, es un marco invisible que sostiene la desigualdad y legitima la explotación.” El acercamiento se hace tanto desde el periodismo, como de la sociología, la psicología social y la ciencia política, por lo que la mirada multidisciplinar permite analizar las aristas de este complejo problema.
Desde la perspectiva de la fe, vale la pena ver esta película para dejarnos confrontar por ese marco invisible que, de alguna u otra manera, todos tenemos introyectado en la mente y corazón, ya sea por prejuicios y creencias racionales que nos van alejando de los demás, generando desprecio y diversos tipos de violencia.
Y éste no es un tema moderno, pues ya desde tiempos de Jesús de Nazaret, tal como se narra en diversos pasajes evangélicos, se habla de la facilidad con que se despreciaba a los leprosos, los samaritanos, los extranjeros, los publicanos, los pecadores, etcétera, confrontando las actitudes de los “buenos” fariseos, quienes ejemplifican, claramente, el sentido de castas que plantea la película.
En su encíclica Fratelli tutti (Hermanos todos), el Papa Francisco hace referencia a este terrible mal en el capítulo primero, titulado “Las sombras de un mundo cerrado”, pues es claro al señalar que incluso los creyentes nos podemos convertir en promotor de la división de castas que plantea la película. Dice el Papa en el número 46:
“Conviene reconocer que los fanatismos que llevan a destruir a otros son protagonizados también por personas religiosas, sin excluir a los cristianos, que ‘pueden formar parte de redes de violencia verbal a través de internet y de los diversos foros o espacios de intercambio digital. Aun en medios católicos se pueden perder los límites, se suelen naturalizar la difamación y la calumnia, y parece quedar fuera toda ética y respeto por la fama ajena’. ¿Qué se aporta así a la fraternidad que el Padre común nos propone?”
padilla@iteso.mx
Foro TELOS 2021.
Encuentro con Isabel Wilkerson
https://www.youtube.com/watch?v=FA-01LhPxu4

