Alfredo Arnold
A principios de abril la Presidenta Claudia Sheinbaum anunció el Plan México, que contempla los principales criterios y acciones oficiales para el crecimiento del país en los próximos años. Unos días después, se publicó el Plan Nacional de Desarrollo para este sexenio.
Se trata de un ejercicio habitual al inicio del sexenio del Gobierno Federal, a través del cual el Presidente en turno y sus principales asesores establecen las prioridades económicas para los siguientes años de su administración. Se entiende que este ejercicio sea optimista y que al paso de los años se vaya actualizando de acuerdo a las circunstancias.
Pero, ante todo, debe tratarse de un plan o programa congruente y adecuado a las condiciones del país.
México tiene una situación especial, muy distinta a la de otros países, que le dificulta programar su futuro económico, sobre todo, cuando tanto aquí como con sus socios comerciales, están iniciando nuevos gobiernos. En esta ocasión se ha complicado más de la cuenta.
La Presidenta de México y su equipo se han dedicado preferentemente a definir con el Presidente Donald Trump la nueva relación comercial. México, además, tiene que lidiar con problemas de seguridad y ahora con la regulación que se ha impuesto al envío de remesas desde Estados Unidos.
Vale la pena, sin embargo, repasar el programa económico que ha diseñado el gobierno mexicano a través del Plan México, expresado en 18 objetivos:
- Ampliar la autosuficiencia alimentaria.
- Ampliar la autosuficiencia energética. (Aumentar la producción de hidrocarburos, reducir la importación de gas natural y acelerar las inversiones de la CFE).
- Acelerar proyectos de obra pública para 2025.
- Acelerar la construcción de vivienda y créditos. (Un millón de nuevas viviendas para el sexenio).
- Fortalecer y ampliar la fabricación nacional para el mercado interno de la industria textil, del calzado, de muebles, de acero y aluminio, semiconductores, paneles fotovoltaicos, baterías e industria creativa, entre otros.
- Fortalecer y ampliar la fabricación para el mercado interno de vehículos, robusteciendo innovación, investigación y desarrollo.
- Aumentar la producción nacional de la industria farmacéutica y de equipos médicos.
- Aumentar la producción de la industria petroquímica y fertilizantes a través de proyectos mixtos.
- Aumentar el contenido nacional de compras públicas. (65% de las compras de gobierno).
10.Aumentar la venta de productos nacionales en tiendas de autoservicio y departamentales.
11.Acelerar el portafolio de inversiones y Ventanilla Digital de Inversiones.
12.Publicar la licitación de 15 “Polos de Bienestar” en distintos estados de la República.
13.Crear al menos 100 mil nuevos empleos a partir del 23 de abril.
14.Programa de facilidades de la banca de desarrollo y banca comercial para micro y pequeñas empresas.
15.Mayor inversión para investigación científica y tecnológica.
16.Renovar permanentemente el paquete contra la inflación y la carestía de la Canasta Básica.
17.Mantener el aumento del salario mínimo hasta llegar a 2.5 canastas básicas.
18.Garantizar y ampliar todos los Programas de Bienestar.
¿OBJETIVOS ALCANZABLES?
Por lo pronto, no. Dependen de la fortaleza de nuestra economía y de la relación preferencial con Estados Unidos, lo cual está aún en juego.
Los arreglos económicos en lo que va de este primer año de gobierno de los tres países socios han sido muy complicados y se modifican casi a diario. Para México han resultado especialmente difíciles ya que el Gobierno no puede emprender sus proyectos internos mientras que la inversión privada permanece en espera de que se aclare el futuro.
No es lo mismo aquella relación amistosa de hace más de 30 años entre Salinas, Bush y Mulroney, que la actual.
Los tiempos cambian.

El autor es LAE, diplomado en Filosofía y periodista. Académico de la Universidad Autónoma de Guadalajara.

