ADRIÁN CASTAÑEDA RIVERA, 2º DE FILOSOFÍA

“Es propio del discípulo cargar con las tribulaciones de su Maestro; así se muestra que la fuerza no es nuestra, sino de Dios que habita en nosotros”.
(Fragmento que se le atribuye a Eusebio, HE VI,43)
Gracias al Evangelio muchos hermanos nuestros han dado su vida, pues tiene tal fuerza que inspira vocaciones, las sostiene y las lleva a su madurez. El Papa Cornelio, que la Liturgia recuerda el 16 de septiembre, confirma esta verdad. Cornelio fue elegido Obispo de Roma en el año 251, después de la persecución de Decio, que había dejado a la Iglesia sin responsables; tuvo que enfrentarse a los que le acusaban de acuerdos secretos con las autoridades romanas, pero en el año 253 el emperador lo desterró a Civitavecchia, donde murió. Cipriano, retórico, famoso, se convirtió a la fe y fue elegido Obispo de Cartago en el año 249, gobernándola en secreto durante la persecución; defendió al Papa Cornelio, pero se enfrentó con el Papa Esteban a propósito del bautismo de los herejes (Esteban defendía que no había que bautizarlos, y Cipriano, que sí); dejó un importante legado de escritos sobre la fe y la vida cristiana, y murió decapitado en el año 258.
Cornelio escribió homilías, artículos y libros, su enseñanza principal fue a través de cartas dirigidas a su amigo Cipriano de Cartago. A través de ellas descubrimos cómo relataba y testimoniaba la situación de la Iglesia a través de sus escritos dándonos a conocer algunas virtudes que son fruto de vivir el Evangelio.

Nos enseña, entre otras muchas cosas, que la Iglesia es Madre, una madre que acoge a los pecadores que se arrepienten. Fue fiel hasta el martirio, y nos recuerda que la fuerza de la Iglesia proviene del Espíritu Santo.
San Cornelio fue Papa en tiempos de dificultad para la Iglesia, pero su fidelidad al Evangelio, hasta la muerte, nos enseña cómo la Palabra de Dios se hace vida y se lleva hasta el martirio. De él habrá que destacar estas valiosas enseñanzas:

ENSEÑANZAS
- Su misericordia. En consonancia con la doctrina del Evangelio, trató, durante su pontificado, que todos entendieran que las puertas de la Iglesia están siempre abiertas a los pecadores que se arrepienten.
- Su caridad. Se encargó de organizar ayuda a viudas y a los pobres en Roma, demostrando con ello la práctica de las obras de misericordia.
- Amistad espiritual. Mostró que a través de las Sagradas Escrituras buscamos cercanía con Dios, nutrimos la fe y fortalecemos la caridad y amistad con el hermano.
SANTORAL (SEPTIEMBRE)
- Exaltación de la Santa Cruz.
- Nuestra Señora de los Dolores.
- Santos Cornelio y Cipriano. Papa y Obispo mártires.
- San Roberto Belarmino. Cardenal jesuita italiano.
- San José de Cupertino. Fraile franciscano italiano.
- San José María de Yermo y Parres. Sacerdote mexicano.
- Santos Andrés Kim Taegon y compañeros mártires de Corea.
