Toque de clamor
El Papa León XIV caminó África y habló de justicia donde reina la desigualdad, de paz donde gobierna la fuerza, de dignidad donde sobra el olvido. Su palabra no fue nueva… fue incómoda. Porque la verdad no cambia: insiste. Y molesta. África sigue siendo espejo que el mundo evita mirar. Y cuando alguien lo señala, no faltan quienes prefieren cuestionar al mensajero antes que escuchar el mensaje.
Toque de agonías
Vino el alto comisionado de Derechos Humanos, Volker Türk, y no encontró misterio: encontró llanto. Lo vio de frente, lo escuchó sin intermediarios. Ofreció ayuda, como quien ofrece auxilio a un herido que sangra desde hace años. Pero aquí no se niega el problema… se administra. Se le da nombre, se le da discurso, se le da tiempo. ¿Aceptar ayuda? Sería admitir que el Estado no alcanza. Y eso, en esta tierra Morenista, pesa más que los ausentes.
Toque de excomunión cívica
En Bolaños, a los pueblos wixáricas se les niega lo que han sabido hacer por siglos: decidir. No porque hayan fallado… sino porque no lo grabaron en video. Sin evidencia digital, no hay voluntad válida. Así, la tradición es invalidada por la forma, se invalida la comunidad, por el procedimiento. Se les dice: pueden elegir… pero como nosotros decimos. Y eso no es democracia: es tutela.
Toque a campana tañida
En Chihuahua, la verdad no se reveló… se cayó. Murieron agentes de la CIA y con ellos cayó la ficción. Durante años se negó lo que ahora aparece entre escombros y silencio: la soberanía también se negocia en lo oscuro. Y la respuesta oficial, “no sabíamos”, no tranquiliza, condena. Porque si no sabían, es grave. Y si sabían, es peor.
Tan… tan… tan…
