Los tres desafíos del Papa Francisco en este año
RAMIRO ESCOTO RATKOVICH

Después de soplar 88 velas hace menos de un mes, el Papa Francisco se ha convertido en uno de los Pontífices más longevos de la historia de la Iglesia, la cual continúa gobernando con una visión que rompe esquemas para muchos. Hay dos palabras con las que Francisco ha comenzado este 2025: esperanza y paz.
En el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, con el que todos los Papas han inaugurado el año nuevo desde 1968, Francisco enfatizó:
“En este tiempo jubilar dedicado a la Esperanza, dirijo mi más sincero deseo de paz a toda mujer y hombre, en particular a quienes se sienten postrados por su propia condición existencial, condenados por sus propios errores, aplastados por el juicio de los demás y que ya no logran divisar ninguna perspectiva para su propia vida”.
En este sentido, durante este año, el Sumo Pontífice también tiene retos importantes que afrontar. Estos son:
- ¿PROBLEMAS DE SALUD?
La salud del Obispo de Roma es un tema de atención mediática, especialmente debido a su avanzada edad y a episodios puntuales que han evidenciado su fragilidad en los últimos años. Aunque ha demostrado una notable energía para cumplir con sus responsabilidades como Cabeza de la Iglesia, es evidente que los signos de desgaste físico han comenzado a manifestarse. El Pontífice, que ha superado intervenciones quirúrgicas y ha enfrentado dificultades respiratorias asociadas a su historial médico, sigue bajo constante supervisión de su equipo médico, encabezado por el doctor Sergio Alfieri, quien ya le ha operado varias veces en los últimos años. Su estado de salud es estable y acorde a su edad, pero los periodos de mayor actividad y carga laboral a veces le pasan factura y lo han obligado a reducir su ritmo. - CONDONACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA
Francisco no ha sido ajeno a las complejidades del sistema económico mundial. Su constante preocupación por los países más endeudados lo llevó, en múltiples ocasiones, a abogar por la condonación de la deuda externa como un acto de justicia y misericordia. En su mensaje para la Jornada de la Paz, el Pontífice señaló que esta medida es esencial para restaurar la dignidad de millones de personas y abrirles un camino hacia la esperanza. Siguiendo el espíritu del Jubileo del año 2000, cuando san Juan Pablo II pidió una reducción significativa de las deudas internacionales, el Pontífice ha instado a la comunidad internacional a adoptar acciones concretas, llegando incluso a una “reducción consecuente, si no la condonación total, de la deuda internacional, que pesa sobre el destino de muchas naciones”. - URGENCIA DEL DESARME MUNDIAL
Desde el balcón del Vaticano, el Papa pidió el pasado 25 de diciembre “que callen las armas en la martirizada Ucrania”, sin dejar de olvidar otros lugares asolados por la guerra como en Oriente Medio, Israel, Palestina, Líbano y Siria. Francisco ha reiterado con fuerza la urgencia de avanzar hacia el desarme mundial, una tarea que describe como “exigente y clarividente”, necesaria en esta “encrucijada” histórica que enfrenta la humanidad. Más de una vez ha destacado que los tratados de desarme no son meros compromisos legales, sino un paso crucial hacia la estabilidad y la confianza global. Según sus palabras, “es una fuente de fuerza y responsabilidad, ya que aumenta la confianza y la estabilidad”.
