Mensaje del Papa Francisco al presidente Donald Trump
Ramiro Escoto Ratkovich

“Inspirado en los ideales de la nación, tierra de oportunidades y de acogida para todos, espero que bajo su liderazgo el pueblo estadounidense prospere y se esfuerce siempre por construir una sociedad más justa, donde no haya lugar para el odio, la discriminación o la exclusión”. Este es el deseo que el Papa Francisco envió en un mensaje a Donald Trump en el Inauguration Day, día de su toma de posesión como presidente de los Estados Unidos número cuarenta y siete.
En el documento, que ha sido recibido por el propio presidente del país norteamericano, destaca: “Espero que bajo su liderazgo el pueblo estadounidense se esfuerce siempre por construir una sociedad más justa, donde no haya lugar para el odio, la discriminación o la exclusión”. El Pontífice reza para que Dios guíe los esfuerzos del líder republicano por la paz y la reconciliación.
En el mensaje, Francisco envía sus saludos y asegura sus oraciones para que conceda al nuevo presidente “sabiduría, fortaleza y protección en el ejercicio de sus elevadas funciones”. Con la mirada puesta después en los “numerosos desafíos” que afronta hoy la familia humana, principalmente “el flagelo de la guerra”, el Papa pide “a Dios –escribe– que guíe sus esfuerzos en la promoción de la paz y la reconciliación entre los pueblos”.
Reconoció que, durante el discurso de Trump, solo dos géneros serán reconocidos en los Estados Unidos: hombre y mujer, y pidió defender la vida humana desde la concepción.
Hasta el cierre de esta edición, especialistas mantenían expectativas sobre las acciones del mandatario estadounidense durante el inicio de su segundo gobierno; entre ellos, la firma de entre 50 y 100 decretos ejecutivos, incluidos los relacionados en materia de inmigración.
Hace diez años, el Papa Francisco –el primer Papa procedente del continente americano– se dirigió al Congreso de los Estados Unidos en un discurso en el que destacaba los valores fundacionales de la nación estadounidense. Un discurso cuya lectura también podría servir al presidente Donald Trump y al vicepresidente J.D. Vance.
Un discurso, aplaudido en numerosas ocasiones a lo largo del hemiciclo del Capitolio, que señaló cuatro figuras de grandes americanos como las estrellas polares que, incluso en esta época turbulenta, pueden ayudar a trazar el rumbo de quienes están llamados a ocupar puestos de responsabilidad política. “Una nación –concluyó el Papa Francisco– puede considerarse grande cuando defiende la libertad, como hizo Lincoln; cuando promueve una cultura que permite a la gente ‘soñar’ con derechos plenos para todos sus hermanos y hermanas, como intentó hacer Martin Luther King; cuando lucha por la justicia y la causa de los oprimidos, como lo hizo Dorothy Day con su trabajo incansable, fruto de una fe que se hace diálogo y siembra paz al estilo contemplativo de Thomas Merton”. Estos son los valores que han hecho grande a Estados Unidos. Y lo que el mundo todavía necesita.
EL DATO
Aproximadamente 13.5 millones de personas permanecen en Estados Unidos sin estatus legal y podrían ser deportadas a su país de nacimiento si Trump lleva a término las constantes amenazas que reiteró durante su campaña y como presidente electo.
