Inicio CulturaEL VATICANO SEMANA A SEMANA El Papa Francisco: icono del Jubileo 2025

EL VATICANO SEMANA A SEMANA El Papa Francisco: icono del Jubileo 2025

por Michelle Fletes Rubio
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RAMIRO ESCOTO RATKOVICH

Las peregrinaciones, los fieles que han buscado en este año el perdón, la reconciliación y el reencuentro, han logrado también ver la esperanza como el centro de todo nuevo inicio. Así es lo que ha ocurrido con el milagro de la recuperación de la salud del Papa Francisco en estas últimas semanas.
El Santo Padre se ha reencontrado con los feligreses en la Plaza de San Pedro el pasado domingo 6 de abril, al final de la Misa del Jubileo dedicada a los enfermos, y no sólo eso, ha pasado por la Puerta Santa como peregrino, mostrando la fuerza que siempre ha tenido, incluso cuando algunos detractores lo daban por muerto tras la crisis de bronquitis y neumonía el pasado mes de febrero.
Francisco no sólo ha recuperado su voz, sino que también las fuerzas físicas, unos estudios que incluyeron unos rayos X confirman desinflamación en los pulmones y su recuperación lo ha llevado al punto de salud que mantenía justo antes de la crisis.

“Buen domingo a todos, muchas gracias”, fueron las palabras que el Santo Padre dirigió a los fi eles el pasado 6 de abril, cuando apareció en silla de ruedas en la Plaza de San Pedro para recorrer parte de ella impartiendo bendiciones y recibiendo el cariño de las personas que lanzaban vivas y vítores.

Los Médicos han permitido que salga a San Pedro, porque él mismo ha querido hacerlo, dijo que un Papa en el encierro, no es el pastor que cuida a sus ovejas, no es el que está presente, aunque digan que lo está; la Iglesia hoy en la esperanza, debe ver algo en el que se pueda creer. Y justo lo hizo en la jornada donde médicos, enfermeras y personal sanitario participa en el ejercicio de un Jubileo que ha hecho que, en la salud, el Santo Padre se convierta justo en el símbolo de la esperanza.
Un encuentro no casual, fue el que tuvo con una religiosa; se trata de Sor Francesca, con 94 años de edad, con su hábito impecable, pidió permiso a su congregación a la que pertenece hace 75 años como consagrada religiosa para asistir al Jubileo de los Enfermos.
Desde que conoció la noticia de que el Vicario de Cristo en la tierra enfermó, oró todos los días que Dios le concediera la salud y le permita seguir en su ministerio, hace unos días, luego de enterarse que Su Santidad mostraba una mejoría, su oración entonces se convirtió en un deseo para conocerle, y el domingo 6 de abril, sorprendentemente se cumplió.
Otros más que visitaban ese día de manera cotidiana, fuera como turista o peregrino, no entendía por qué había un tumulto concentrado en la entrada de la Basílica, los celulares aparecían por doquier, y al acercarse le vieron en su silla de ruedas, sonriente, en medio de saludos, gritos, y la emoción que inspira verle.
Como vaticanista sólo puedo advertir en la historia que escribe el Jorge Mario Bergoglio, que esta salida tiene un significado para todos aquellos que han sido declarados con alguna enfermedad difícil de tratar, para quienes han sido despedidos de sus trabajos o no lo encuentran, para quienes están en la desdicha o con falta de Fe; el Papa se ha convertido en el ícono de un Jubileo que pareciera estar vinculado a su propia historia actual, donde la esperanza adquiere ahora un nuevo significado: vivir en la gracia del reencuentro con Dios en el que todo es posible.
Aunque esta salida no significa que regresará a las apariciones públicas cotidianas, en la premisa de los dos meses de descanso, reposo y recuperación dictadas por los médicos, es un hecho que de continuar en ascenso su recuperación, podamos verle en la canonización de Carlo Acutis hacia finales de mes, como ha sido su deseo.

Francisca y Francisco

En una peregrinación con un grupo de Nápoles, la hermana Francisca Battiloro, quien lleva 75 años en clausura, rezaba en la Basílica de San Pedro cuando, de repente, se encontró con el Papa que se dirigía a la plaza: «Le había pedido a Dios que me hiciera encontrar con él, pero parecía imposible. En cambio, me lo hizo encontrar». La broma del Papa Bergoglio a la monja que le estrechaba la mano: “¿Eres una de las monjas de Nápoles?”, en referencia al afectuoso ‘asalto’ a las monjas en la Catedral

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