El tiempo llegó. El próximo domingo 1 de junio, será la Jornada Electoral Extraordinaria para elegir a integrantes del Poder Judicial Federal.
Una elección novedosa pero cargada de experimental, bajo el riesgo de una bajísima participación ciudadana y sujeta a cuestionamientos que pondrían en duda su legitimidad, no su legalidad.
Hay que partir del inicio, su desarrollo y naturaleza del poder que surgirá de esta elección; así como la condición fundamental para que tanto la participación como la elección que cada persona realice en ejercicio de su derecho soberano de votar sea libre.
Esta elección se originó a propuesta del entonces Presidente Andrés Manuel López Obrador con la iniciativa de reforma a la Constitución Federal el 5 de febrero de 2024, para que el Poder Judicial fuera elegido popularmente mediante el voto de ciudadanas y ciudadanos tal como se eligen a los titulares del Poder Ejecutivo, Legislativo y Ayuntamientos. El 15 de septiembre siguiente, el Congreso de la Unión aprobó la reforma y el Instituto Nacional Electoral (INE) emprendió los trabajos de organización sin los recursos económicos suficientes y resolviendo problemas logísticos.
Así que, en menos de un año, se armó un proceso nuevo con un grado de complejidad no sólo para las autoridades que la organizan, sino sobre todo para los electores que tendrán el próximo 1 de junio en sus manos seis boletas donde no marcarán el logo de un partido con el nombre de la persona candidata, sino en cada boleta deberán elegir a varias personas con base en una lista que identificarán con nombre y número: a 9 para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 5 para el Tribunal de Disciplina Judicial, 2 para la Sala Superior del Tribunal Electoral, 3 para la Sala Regional del Tribunal Electoral, 10 para magistraturas de Tribunales de Circuito y 8 para jueces de Distrito.
No perder de vista que las personas integrantes del Poder Judicial, a diferencia de gobernantes y legisladores, son impartidores y administradores de justicia. Por ello, el cargo exige formación, capacitación permanente y específica, experiencia y sobre todo integridad. Los gobernantes y legisladores, por su parte, son representantes populares, y para ejercer sus funciones se auxilian de personas capacitadas y con experiencia (funcionariado).
Las elecciones, si son democráticas, deben y requieren ser en entornos y condiciones de libertad para que cada elector decida libre y personalmente, sin presión o coacción alguna. Pero para que el acto sea libre, y con ello consciente, se requiere conocer y saber qué se quiere y qué se elige, o de lo contrario, no será un acto libre.
Por cómo ha actuado el partido gobernante -¿se acuerdan del sainete cuando querían juzgar a los expresidentes?-, ridículo e irrisorio, y por todo lo que diversos actores han expresado y el cómo lo han hecho, el asunto actual no solo está tibio, sino muy frío. ¡Farsa, sainete, teatro! dicen algunos…por lo menos, bien haremos en responder a las siguientes preguntas:
¿Sabemos qué se elegirá el próximo 1 de junio? ¿Conocemos a las personas que participan para cada cargo y conscientemente elegirlas a ellas?
Aún es tiempo para informarse y conocer. En el sitio del INE (https:// ine.mx) no sólo hay información sobre los cargos y personas, también recursos para practicar cómo votar en esta elección novedosa, compleja, sí, demasiado compleja…y manipuladora, afirman otros más.
