JORGE ROMÁN RAMÍREZ CARRILLO
México inició un nuevo proceso electoral. El pasado 10 de septiembre de 2026 comenzó formalmente el Proceso Electoral Federal 2026-2027, rumbo a la jornada del 6 de junio de 2027. Será un periodo en el que millones de ciudadanos deberán tomar decisiones que tendrán consecuencias concretas sobre la vida pública del país.
Antes de que los ciudadanos depositen su voto en las urnas, habrá otra batalla decisiva: la batalla por la verdad. Una democracia no se debilita solamente cuando se manipula una elección. Se deteriora cuando se manipula la información, cuando se ocultan datos, cuando se descalifica al adversario sin argumentos, cuando la propaganda pretende hacerse pasar por periodismo o cuando los ciudadanos reciben solamente aquello que alguien quiere que conozcan.
En este contexto, los medios de comunicación tienen una responsabilidad que no pueden esquivar. Semanario Arquidiocesano declara su compromiso con una cobertura electoral libre, equilibrada, responsable y ética.
No somos un órgano de propaganda de ningún partido. No somos plataforma de promoción de ningún candidato. Tampoco asumimos el papel de tribunal político. Nuestra tarea es otra, más modesta, pero indispensable: informar para que los ciudadanos puedan decidir en libertad y con conocimiento de causa.
Todos los candidatos tienen oportunidad de expresar sus propuestas. Todas las fuerzas políticas serán tratadas con respeto. Y todos estarán sujetos a las mismas preguntas: ¿qué proponen?, ¿cómo piensan hacerlo?, ¿cuánto costará?, ¿de dónde saldrán los recursos?, ¿qué resultados pueden ofrecer?, ¿qué antecedentes tienen quienes solicitan el voto ciudadano?
La equidad no significa ocultar las diferencias. Significa aplicar los mismos criterios de rigor a todos.
Si un candidato afirma algo falso, lo diremos. Si otro presenta una propuesta inviable, le preguntaremos cómo pretende realizarla. Si alguno ofrece resultados comprobables, habrá que reconocerlos. Y si existen señalamientos documentados sobre cualquier actor político, deberán ser investigados y presentados con responsabilidad.
La honestidad periodística nos exige no publicar aquello que no podamos sostener con hechos.
Nuestra brújula es la Doctrina Social de la Iglesia, que nos recuerda que la vida política debe estar orientada al bien común, a la dignidad de cada persona y a la construcción de una sociedad en la que nadie sea descartado. La política no puede reducirse a una lucha por el poder. Cuando se separa de la verdad, de la justicia y de la dignidad humana, termina convirtiéndose en una disputa de intereses.
El Papa León XIV ha insistido en la necesidad de recuperar una cultura del encuentro, del diálogo y de la verdad frente a las divisiones que fracturan a nuestras sociedades. Su llamado resulta especialmente pertinente en tiempos electorales: la política no puede convertirse en una guerra permanente donde el adversario deja de ser una persona para convertirse en enemigo.
La democracia necesita adversarios políticos, no enemigos. Y necesita medios de comunicación que no alimenten artificialmente la polarización para obtener audiencia.
En este sentido, nuestro compromiso será también distinguir claramente entre información, análisis y opinión. Los lectores deberán saber cuándo están frente a un hecho, cuándo frente a una interpretación y cuándo frente a una postura editorial.
Pretendemos ser rigurosos frente a los hechos. No seremos neutrales ante la dignidad humana, la corrupción, la violencia o la injusticia. Pero tampoco utilizaremos nuestra identidad editorial para favorecer candidatos o partidos.
Semanario Arquidiocesano quiere hacer de esta cobertura una oportunidad para demostrar que el periodismo puede ser un servicio al ciudadano y, en consecuencia, un servicio al bien común.
En una época de redes sociales, inteligencia artificial, noticias falsas, campañas de manipulación y discursos políticos cada vez más agresivos, la verdad se ha convertido en un bien público que debemos proteger entre todos.
Por eso, nuestro compromiso para 2027 es claro, la elección será de los ciudadanos. La decisión será de cada conciencia.
Pero nuestra responsabilidad será ayudar a que esa conciencia pueda decidir libremente.
Declaración editorial del Semanario Arquidiocesano ante el proceso electoral 2027
Por una democracia informada, libre y al servicio del bien común
Ante este acontecimiento, que marca una nueva etapa de la vida democrática de México, Semanario Arquidiocesano hace pública su posición editorial y establece los principios que regirán su cobertura periodística.
Lo hacemos convencidos de que una elección no se reduce al día en que los ciudadanos depositan una boleta en una urna. La democracia comienza cuando las personas pueden conocer las distintas propuestas, confrontar argumentos, exigir explicaciones, cuestionar a quienes aspiran a gobernar y tomar decisiones sin presiones, engaños ni manipulación.
Por ello, asumimos una responsabilidad que consideramos inseparable de nuestra misión como medio de comunicación de inspiración cristiana: servir a la verdad, a la dignidad de la persona y al bien común.
1. No tenemos candidato
Semanario Arquidiocesano no tendrá candidato, partido ni grupo político. No seremos instrumento de promoción electoral de ninguna fuerza política ni utilizaremos nuestras páginas para favorecer intereses partidistas. Nuestra única preferencia editorial será por la verdad, la justicia, la dignidad humana y el bien común.
2. Todos tendrán derecho a ser escuchados
Nos comprometemos a ofrecer una cobertura equitativa de las distintas candidaturas y fuerzas políticas. No habrá candidatos de primera y de segunda. Todos tendrán derecho a presentar sus propuestas y todos estarán sujetos al mismo escrutinio periodístico.
La equidad, sin embargo, no significa otorgar el mismo espacio a una mentira que a un hecho comprobado. La igualdad en la cobertura exige igualdad de criterios, no igualdad artificial de resultados.
3. Preguntaremos lo que los ciudadanos necesitan saber
No nos limitaremos a reproducir discursos, boletines o declaraciones. Preguntaremos cómo se cumplirán las promesas, cuánto costarán, de dónde provendrán los recursos, cuáles son sus prioridades y qué resultados pueden esperarse.
Preguntaremos por la seguridad, la educación, la salud, el empleo, el agua, la vivienda, la migración, la pobreza, la corrupción y la protección de las personas más vulnerables. Detrás de cada decisión política hay personas concretas.
4. Verificaremos antes de publicar
En tiempos de redes sociales, inteligencia artificial y desinformación, el periodismo tiene una obligación elemental: verificar. No daremos por cierto aquello que no pueda comprobarse.
Las declaraciones de los candidatos serán contrastadas cuando sea necesario. Los datos tendrán que contar con fuentes identificables. Y cuando exista información falsa o engañosa, lo señalaremos con claridad, sin importar quién la haya pronunciado.
5. Separaremos información, análisis y opinión
Los lectores tienen derecho a saber qué es un hecho, qué es una interpretación y qué es una posición editorial. Por ello, Semanario Arquidiocesano distinguirá con claridad sus géneros periodísticos. La información buscará ser rigurosa y equilibrada. El análisis buscará explicar la realidad. La opinión asumirá con responsabilidad sus propios argumentos.
6. Nuestra mirada tendrá una raíz cristiana
Nuestra identidad no es neutral frente a la dignidad de la persona. La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que la política debe orientarse al bien común, entendido como las condiciones sociales que permiten a las personas y comunidades alcanzar su plena realización.
Nos interesa saber qué proyecto de país se propone para quienes viven en pobreza; qué lugar ocupan las familias; qué oportunidades tendrán los jóvenes; cómo serán atendidos los migrantes; qué se hará frente a la violencia; cómo se garantizará el acceso al agua y a los servicios básicos; y qué mecanismos de transparencia y rendición de cuentas tendrán los futuros gobernantes.
7. Promoveremos una política que escuche
Inspirados también por el llamado del Papa León XIV a recuperar el diálogo, el encuentro y la búsqueda de la verdad, rechazaremos la transformación del adversario político en enemigo. Una democracia sana necesita diferencias, necesita debate, necesita crítica y también respeto.
No contribuiremos deliberadamente a la polarización ni al insulto. Nuestro lenguaje buscará ser firme cuando sea necesario, pero siempre respetuoso de la dignidad de las personas.
8. No confundiremos crítica con persecución
El periodismo debe incomodar al poder cuando sea necesario. Criticar una decisión pública no significa perseguir a quien la tomó. Cuestionar una propuesta no significa atacar a quien la presenta. Señalar una irregularidad no significa condenar anticipadamente a una persona. Nuestro compromiso será con los hechos, no con las filias ni con las fobias políticas.
9. Reconoceremos nuestros errores
También establecemos un compromiso con nuestros lectores. Si nos equivocamos, corregiremos. Si una información requiere precisión, la precisaremos. La credibilidad no se construye pretendiendo ser infalibles, sino demostrando responsabilidad.
10. El ciudadano estará en el centro
Las elecciones no pertenecen a los partidos ni a los candidatos, el proceso electoral pertenece a los ciudadanos. Ellos son quienes tienen el derecho y la responsabilidad de decidir.
Nuestra tarea será proporcionarles herramientas para que puedan hacerlo con mayor libertad y conocimiento.
Semanario Arquidiocesano asume, desde ahora y hasta la jornada electoral de 2027, el compromiso de realizar un periodismo ético, responsable, equilibrado, crítico y profundamente humano. Prometemos una cobertura responsable, prometemos favorecer a nadie y escuchar a todos.
Una democracia sólida no puede construirse sobre la propaganda, la mentira o la manipulación. Reiteramos que Semanario Arquidiocesano informa y forma poruna democracia al servicio de la persona y del bien común



