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ELECCIONES

por Quetzali Hernández
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José Rubén Alonso González

Hoy, domingo 1 de junio, cerca de 100 millones de personas están llamadas a elegir a las personas juzgadoras del país

Hoy, en todo el país se realizarán elecciones extraordinarias para elegir integrantes del Poder Judicial de la Federación en todo el país, y en 19 entidades harán lo propio para los integrantes de al menos la mitad de los Poderes Judiciales Locales.

A nivel federal, se renovará la integración total de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con nueve personas ministras a elegir; dos personas para la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), 15 personas para magistraturas de las cinco salas regionales del TEPJF, cinco personas para magistraturas del nuevo Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), 465 personas para magistraturas de Tribunales de Circuito y 386 personas para jueces.

Esta elección es extraordinaria, resultado de la reforma promovida en 2024 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, para que a partir de ahora las personas juzgadoras del país sean electas mediante el voto popular.

Sin embargo, no se elegirán a todas las personas juzgadoras de todas las áreas del Poder Judicial. Salvo quienes integren la SCJN, las salas regionales del TEPJF y del TDJ, del resto se elegirá la mitad, y los demás, se elegirán en junio de 2027, cuando, además, se renueve la Cámara de Diputados federal.

De manera simultánea, en 19 entidades del país habrá elecciones extraordinarias parciales para sus personas juzgadoras locales. Jalisco, por su parte, que aún no aprueba sus leyes para tener elecciones locales del Poder Judicial como el resto de los estados, ha dejado la renovación de la integración de su Poder Judicial para 2027, cuando a la vez se renueven los 125 ayuntamientos y el Congreso del Estado.

Para esta elección extraordinaria, el listado nominal de electores en el país es de 99 millones 793,821 de personas con credencial de elector vigente, de las cuales 51.9 por ciento personas son mujeres, 47.9 hombres y 0.00029 por ciento se declararon como “no binario”

Las autoridades electorales estiman que la participación ciudadana en la jornada electoral de este domingo podría ser entre 8 y 15 por ciento del total de personas con credencial para votar. En otras palabras, con una elección bajísima, no alcanzaría lo mínimo de una elección con resultados democráticos.

Entre actores públicos en los días recientes se expuso un dilema democrático: acudir a votar o no. Validar o no, con votar o no un experimento político que prefigura fracaso y crisis.

El dilema se funda y tiene sentido si se considera, entre otros elementos el que tanto la reforma como el proceso electoral, en particular la selección de personas candidatas a través de un filtro sobre capacidades e integridad quedó cuestionado, someter a tómbola la selección de personas candidatas; la limitación presupuestal al Instituto Nacional Electoral (INE) que organiza las elecciones, la complejidad de votación para los ciudadanos (elección de varias personas en una sola boleta, sobre un mayor número de candidaturas que se desconocen y para cargos específicos desconocidos), un proceso de escrutinio y cómputo de votaciones en Consejos Distritales semi abiertos al escrutinio ciudadano, salvo algunas personas observadoras acreditadas.

Participar en procesos electorales es un derecho y una obligación cívica; pero este derecho-obligación se ejerce a partir de un derecho previo y fundamental: la libertad, la cual presupone para su ejercicio el conocimiento de lo que se elije y a quién se elige y para qué, o de lo contrario no sería un acto libre, por muy democrático que este se presente y promocione.

De esta manera, si no hay condiciones para ejercer un derecho en libertad, el acto, por más que sea un derecho, entraría al terreno de lo inmoral y pervertiría el propio derecho que se ejerce; y así, no se podría asegurar que fue un acto y ejercicio democrático.

Una persona, comienza a ejercer su derecho a participar desde el momento que libremente decide acudir o no, de tal forma que cualquiera opción que decida realizar en libertad es tan válida y legítima.

Si decide acudir a votar, por y en libertad tiene más dos opciones generales: elegir de manera informada entre las opciones que se le presentan en cada boleta, o bien, anular cada boleta si las opciones le son desconocidas o ninguna le es digna de que reciba su voto.

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