En tiempos donde la cultura de la muerte se hace presente en diversos escenarios, el amor de Cristo nos impulsa con fuerza a acoger la vida como un don, difundir su valor y hacer que esta prevalezca; por este motivo, la Arquidiócesis de Guadalajara, a través de la Dimensión de la vida, ha organizado el VIDA FEST 2025, una semana por la vida, con actividades en diferentes puntos de la ciudad, siendo el culmen de esta celebración una caminata “a favor de la mujer y de la vida” el sábado 27 de septiembre a las 5 de la tarde, teniendo como punto de partida la Plaza del Expiatorio Eucarístico, para llegar a la Plaza Guadalajara y concluir frente a la Catedral con una Hora Santa. La invitación es extensiva a Parroquias, coros y a todas las personas de buena voluntad, pidiéndoles vestir de blanco y seguir las indicaciones para su mayor seguridad.
Sabedores que la Iglesia tiene como misión fundamental la evangelización, es decir anunciar a Jesucristo, palabra de vida que nos dice “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10, 10), el Evangelio de la vida se convierte, para los discípulos misioneros de Jesucristo, en el compromiso de servir toda la vida y la vida de todos. Por lo mismo, llama la Iglesia Católica, a no permanecer indiferentes ante los diversos atentados que se cometen contra el gran don de la vida humana, especialmente en los momentos de mayor vulnerabilidad, si bien los desafíos a los que se enfrenta el pueblo mexicano en este cambio de época, no son pocos, ante una profunda crisis antropológica-cultural con muchos rostros y expresiones. Desde la Dimensión Episcopal de la Vida, se alza la voz para decir: “Es urgente una movilización general de las conciencias y un común esfuerzo ético, para poner en práctica una estrategia en favor de la vida”. Se debe buscar que no se desprecie más la vida humana respecto al resto de la creación, que se difundan valores humanos y cristianos entre los jóvenes en quienes han sembrado semillas que al nacer hacen que les de vergüenza la existencia humana, y la idea de que los humanos no deberíamos existir pues somos una plaga para la naturaleza. Esto se plasma también en la idea de que por responsabilidad ecológica no se debe tener hijos.
Hay quienes dicen que se justifica eliminar la vida o quitársela uno mismo, en vez de combatir el dolor o la enfermedad. Esto se concreta en la promoción de la eutanasia directa o indirecta y en el suicidio asistido. Son muchos los sufrimientos que, a causa de la violencia, a lo largo de estos últimos años, se han ido acumulando en las familias y comprometen la vida humana: homicidios, secuestros, desapariciones y extorsiones. Todas estas son situaciones que rebasan en mucho y que son un verdadero calvario para personas, familias y comunidades.
Vale la pena que en cada hogar de la patria se reflexione sobre cómo viven el sentido de familia, que detecten si el individualismo, el hedonismo, las nuevas ideologías o la falta de compromiso por la vida, han puesto en crisis a sus familias, de ser así, acudir a grupos o movimientos eclesiales que pueden reorientarlos y llevar por caminos iluminados por la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia.
