PBRO. ARMANDO GONZÁLEZ ESCOTO
¿Las ideologías extremistas atraen a determinado tipo de personalidades o las fraguan una vez que las seducen? Seguramente ocurren ambas cosas, sin olvidar que es también la época que les toca vivir y el modo en que la enfrentan lo que produce este tipo de personalidades.
¿Por qué muchas personas creen ciegamente que el fin del mundo está ya próximo, y lo han creído en el pasado muchas veces cuando las condiciones sociales fueron similares? ¿De dónde surge ese aprecio desmedido por el tradicionalismo, por las modas antiguas, por querer que todo vuelva a ser como antes fue? ¿Cómo explicarse el que muchos supuestos católicos sean capaces de ignorar la autoridad del Papa y aún calumniarlo con base a chismes mediáticos? ¿No se tratará más bien de personalidades enfermizas, sicóticas, que hallan en la religión un pretexto para desahogarse?
Una persona ideologizada por cualquier facción deja automáticamente de pensar, lo cual la inhabilita para dialogar, solamente repite incesantemente su postura como los predicadores evangélicos en las plazas públicas. A esta actuación patológica añade casi invariablemente la agresividad y el odio, como aquella mujer, hace seis años que, en el Zócalo de la Ciudad de México, rosario en mano, declaraba que, si pudiera, mataría al presidente del país, o sea que matar es bueno y odiar también.
En YouTube abundan hoy día páginas que con los nombres más engañosos atraen a católicos ingenuos, para comunicarles todo tipo de noticias falsas. Quienes fabrican estas noticias, ¿no se dan cuenta de que están mintiendo? ¿O lo hacen deliberadamente, porque para ellos el fin justifica los medios? Muchas de estas falsas noticias se suben luego a las redes y llegan a medio mundo, porque medio mundo se cree obligado a “reenviar” aunque no les conste la veracidad de lo reenviado, ni sepan dónde se originó tal o cual escandalosa información.
La crítica del derechismo suele ser irracional, apasionada y despiadada, su mirada enferma solamente distingue el blanco, o sea ellos, y el negro, o sea el resto del mundo. Bajo el lema “los buenos somos más”, ya de principio se autodefinen como “los buenos”, es decir, la indulgencia que no tienen para quienes piensan distinto a ellos, sí la tienen para consigo mismos ¿no hacían lo mismo los fariseos que mataron a Jesús, porque los buenos eran ellos?
Para este tipo de mentalidad no basta con que Jesús haya resucitado, quieren más y más prodigiosas señales, lo que los hace andar siempre en busca de milagros estupendos, de vírgenes que lloran, hostias que sangran, imágenes con temperatura humana, apariciones en el cielo, olvidando lo que Jesús dijo a los buscadores de señales “no se les dará otra señal que la de Jonás”, pero si esa no les basta, ninguna más los va a satisfacer, porque su mentalidad los arrastra a que ninguna señal los sacie. También la religión puede provocar adicciones malignas si no estamos atentos a la esencia de la fe.
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