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Generación Z… para el análisis

por Quetzali Hernández
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Laura Castro Golarte

En el momento de escribir esta columna todavía no llegaba el día señalado para la marcha de la “Generación Z”, fue necesario escribir un poco antes porque se atravesó el día de asueto correspondiente a la conmemoración del inicio de la Revolución Mexicana, sin embargo, me parece un tema para el análisis por varias cuestiones. Claro que antes de entrar a él, espero que todo haya transcurrido de manera pacífi ca, sin incidentes que lamentar.

En primero lugar, coincido punto por punto con el análisis del filósofo mexicano David Bak Geler, quien fue entrevistado recientemente sobre la ahora llevada y traída Generación Z, para afi rmar algo que sin duda alguna es cierto: a fi nales del siglo XX apenas empezamos a hablar de generaciones en los términos de moda ahora. Y se comenzó a barroquizar el concepto porque se identifi caron periodos para cada generación desde los Baby Boomers a la fecha, con un listado de característi‑ cas que nos homogeniza. Y nos fuimos acostumbrando, pero en realidad es una agrupación arbitraria y limitada. La edad no es un indicador sufi ciente.

Esto de entrada y, luego, se trata de un discurso impulsado por movimientos o tendencias conservadoras porque ha servido para cortar con la misma tijera y agrupar por edades a los integrantes de una sociedad, pero no por otros aspectos –dijo también Bak Geler– como luchas sociales, políticas, culturales o económicas.

Un tercer punto muy importante, aplicado ya a la “convocatoria” para participar en la marcha del 15 de noviembre pasado, fue el deslinde de un grupo de jóvenes que se identifi can plenamente con la Generación Z y que, cosa curiosa, se deslindaron de cual‑ quier participación en esa manifestación porque no tiene nada que ver con sus causas, pero sobre todo porque no fueron ellos. Extrañamente, este deslinde fue muy poco reproducido en medios de comunicación.

En cuarto lugar, la cronología relativa a esta manifestación es extraña. Para los principales promotores, léase PRI, PAN y Movimiento Ciudadano, así como TV Azteca y Ricardo Salinas Pliego (quien por cierto tiene que pagar alrededor de 50 mil millones de pesos por concepto de impuestos de acuerdo a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación) todo empezó como por arte de magia a raíz del lamentable asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan. No obs‑ tante, la parte original y auténtica de la convocatoria empezó antes y con otras motivaciones (fue el 8 de noviembre y exigieron jornada laboral de 40 horas, medidas contra la gentrificación y reducción de la inseguridad).

Es decir, la oposición que no ha atinado a trabajar en un proyecto de nación o en alguna alternativa plausible para combatir la inseguridad en México, por lo menos, simplemente se colgó de las circunstancias de la forma más burda, grotesca y vil. Resulta que ahora, además de sombreros ensangrentados (que no usaron ni sacaron en los tiempos del terror absoluto de Felipe Calderón, cuyo brazo derecho era el criminal encarcelado en Estados Unidos, Genaro García Luna), los representantes de esos partidos y sus corifeos enarbolaron la bandera del manga “One Piece”, que sirvió de estandarte a los jóvenes de Nepal y lo único que hacen es dejar en evidencia, precisamente, la vileza que los pinta de cuerpo entero más una profunda ignorancia: el mangaka autor de “One Piece”, Eiichiro Oda, es admirador de luchadores sociales americanos como ¡el Che Guevara y Emiliano Zapata!, el segundo no sólo socialista sino anarco‑ sindicalista. Esta admiración, por cierto, se ve refl ejada en varios de sus trabajos.

Casi para terminar, quiero referirme a dos encuestas ajenas totalmente al Gobierno federal. De hecho, una de ellas fue publicada por un periódico más bien opositor, El Financiero, donde se concluye que los jóvenes de la Generación Z, e incluso los que son poco mayores, los Millenials, en su mayoría apoyan el gobierno de Claudia Sheinbaum. Menos que el promedio los más jóvenes, 66 por ciento, pero más de la mitad; y los mayores, 73 por ciento de aprobación. En el caso de la GenZ muestra menos interés en la política del país (¿y convocan a una marcha para pedir la revocación de mandato de la presidenta de México? Raro).

La otra encuesta es Latinobarómetro que arrojó entre otros resultados, que los jóvenes en México han cambiado sus posturas o preferencias políticas y se reconocen más afines al partido en el poder desde 2023; y 73 por ciento asegura querer votar por la coalición gobernante.

Finalmente, una investigación del Gobierno de México revela que en la campaña para llamar a la marcha del 15 de noviembre los opositores ya citados, gastaron más de 90 millones de pesos y usaron cuentas ubicadas en Estados Unidos y en Bolivia; aparte de las de México, claro.

Son datos para el análisis, para re‑ frescar la memoria y para considerar; el impulso manipulador quedó al des‑ cubierto. Reitero, ojalá la marcha haya transcurrido en santa paz.

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