Inicio Edición ImpresaActualidadesGENEROSIDAD Siempre en Campaña: Cristo llama, la Iglesia responde

GENEROSIDAD Siempre en Campaña: Cristo llama, la Iglesia responde

por Michelle Fletes Rubio
0 comentarios

Luis Andrés Ríos Mosqueda
Tercero de Teología

Las estaciones cambian, el tiempo avanza de manera irreversible y, al llegar al tercer mes del año, nos percatamos de que nuestro Seminario ha hecho acto de presencia con su tradicional labor. Cada año, este tiempo nos permite renovar nuestra gratitud y compromiso con la Iglesia, recordando que la vocación sacerdotal es una semilla que germina en el corazón de muchos hombres jóvenes, gracias a la oración y generosidad de quienes creen en esta misión. El Seminario no es solo un lugar de formación, sino un hogar donde se promueve el encuentro con Dios y el servicio a los demás.
De manera especial, reconocemos el esfuerzo de visitar las parroquias de nuestra Arquidiócesis para celebrar el día de nuestra institución, invitando a la oración y apelando a la generosidad de nuestros benefactores. Continuamos llamando, como Cristo lo hizo, al visitar colegios y promover la experiencia vocacional mediante el encuentro con niños, adolescentes y jóvenes, animándolos a preguntarse:
¿Has pensado en ser sacerdote? Asimismo, estamos presentes en jornadas de oración en hospitales y asilos, compartiendo el sufrimiento de nuestro Maestro y ofreciéndolo por la santificación de los consagrados. Para cada seminarista, es un ardiente testimonio saber que los enfermos y ancianos ofrecen toda su realidad por aquellos que han decidido entregar su vida al servicio de los demás en función de Cristo Sacerdote.

Esta “campaña” del Día del Seminario es un signo tangible del don de Dios para cada uno de nosotros. Al verla, comprendemos que el futuro de nuestra Iglesia es brillante y esperanzador, pues seguimos apoyando este proyecto sacerdotal: iniciativa de Jesucristo y labor humana. Por ello, queremos expresar nuestro profundo agradecimiento por cada gesto de caridad, por cada oración elevada, por el desprendimiento con que has compartido tus bienes, por el compromiso que has asumido con cada sacerdote y seminarista al hacerlos partícipes de tu hogar, de tus pensamientos y rezos.
Gracias por proveer el alimento y la subsistencia de nuestra honorable institución, permitiendo que siga dando los frutos que nuestra comunidad necesita. Hoy y siempre, sigamos recordando que Cristo continúa llamando, y que el Seminario sigue latiendo con fuerza para dar vida a la Iglesia de Guadalajara.
Por eso, te invitamos a seguir siendo parte de esta misión. Que tu oración y generosidad sigan siendo la luz que guíe a quienes sienten el llamado de Dios en su corazón. Que el Seminario sea siempre un reflejo de la comunidad que lo sostiene, un hogar que, por la fe y la esperanza de nuestra Iglesia, Jesús nuestro Maestro, ha hecho su morada.

También te puede interesar